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jueves, 16 de marzo de 2023

Se cumplen 70 años del esta carta de Perón al chileno General Ibáñez.

 



Carta al Gral. Ibáñez 16 de marzo de 1953 


Escrito por Juan Domingo Perón. 


Buenos Aires, 16 de marzo de 1953.


Al Excmo. Señor Presidente de Chile General don Carlos Ibáñez del Campo


Santiago de Chile


Mi querido amigo:


Muchas veces, alejándose se domina mejor un panorama. Por ello me atrevo a hacerle llegar algunas impresiones personales por si ellas pueden servirle de algo. Mi deseo de colaboración sincera y leal me impulsa a ello. Su indulgencia justificará todo ese deseo.


Cuando en 1946 me hice cargo del gobierno, me encontré con un panorama similar al suyo que me planteó el primer dilema: debía elegir entre el pueblo o las fuerzas internas y externas de explotación. Si trabajaba para el pueblo, debía enfrentar la lucha con los políticos, la oligarquía y el imperialismo explotador. Si me inclinaba, en cambio, por estas últimas, debería enfrentar muchos escollos, era probable que finalmente chocara con los dos, resultando así peor el remedio que la enfermedad.


Yo me decidí por el pueblo abiertamente y comencé filialmente a servirlo con medidas eficaces de gobierno, algunas espectaculares. El resultado no se hizo esperar. En poco tiempo conté con un predicamento popular tal, que toda resistencia quedó anulada, ya proviniese de la oligarquía, de los políticos o del imperialismo que actuaba debido a ellos. Con ese éxito y esa base di vuelta al país, tomé el gobierno integral y realicé una reforma total.


Sin el apoyo popular no podría haber hecho nada. Sin las medidas de gobierno en su beneficio, no habría contado nunca con el favor popular. El pueblo satisfecho por la obra de gobierno, abandonó a los políticos y una legión de hombres nuevos encuadraron en enorme masa, conduciéndolo hacia los nuevos postulados.


Fiel al viejo aforismo militar, yo preferí equivocarme en la elección de los medios que permanece inactiva. Me puse febrilmente a hacer. Todo lo demás se fue ordenando en el camino. Hoy hemos sometido a los políticos, aniquilando a la oligarquía o dominando al imperialismo en cuanto gravitan entre nosotros. Recién podemos decir que somos dueños de nuestro destino.


Con la experiencia de estos hechos, analizo el panorama chileno; Usted está allí enfrentando el mismo problema. La esperanza del pueblo lo hizo Presidente. Su responsabilidad es enorme. Su acción lo hará el verdadero líder de ese pueblo. Hay todavía muchos indecisos porque desean ver realidades antes de decidirse. Usted, mi querido amigo debe actuar sin demora y decididamente. El triunfo será suyo. Al servicio del pueblo uno se agranda cada día.


Su pueblo está preparado para todo. Sólo le falta el hombre. La providencia ha pensado en Usted. No debe tener la menor duda que la oligarquía, los políticos vendepatria y el imperialismo serán sus enemigos. Para vencerlos Usted necesita al pueblo y al pueblo se lo gana de una sola manera: luchando lealmente por él. Dé al pueblo, especialmente a los trabajadores, todo lo que pueda. Cuando a Usted le parezca que les da mucho, dele más. Verá el efecto. Todos tratarán de asustarlo con el fantasma de la economía. Es todo mentira. Nada hay. más elástico que esa economía que todos temen tanto porque no la conocen.


Es increíble hasta dónde puede irse en ese camino, hasta capitalizar políticamente a la masa popular. Una vez en posesión de ella, Usted no tendrá problema y el gobierno es una cosa sencilla. Sin ellos, en cambio, gobernar es una suerte de equilibrio en la cuerda floja.


Yo veo en Chile la acción abierta de la oposición, ayudada y financiada desde el extranjero. Entre los dos vandos -liberal pro-yanqui y radical marxista no hay diferencias apreciables, pues ambos, a la larga, serán los adversarios del Ibañismo. Muchos "acercados" son en el fondo opositores. Yo también los tuve aquí al comienzo.


Las masas populares abandonadas siguen a caudillos; pero, tan pronto se ven protegidas por el gobernante los abandonan y apoyan al gobierno. Este es un fenómeno natural. Hay que copar la masa y para ello hay un sólo camino: la justicia social. Que, a la vez satisface al pueblo y a la propia conciencia.


Créame, querido amigo, que sin esa acción previa todo le será difícil de realizar. Cada día que pasa la opinión le va volcando sectores en contra. No les dé tiempo. No sea yunque, sea martillo. Tome la iniciativa y con la libertad de acción en su poder será invencible. Los políticos actuarán en la trastienda. Si uno los deja lo llevan insensiblemente a ese campo y allí ellos son fuertes. . Hay que llevar la lucha a la calle, allí no valen nada y se someten pronto.


Ya han comenzado la "lucha de guerrillas" en los diarios y de rumores en los sectores propios. No tarde y llévelos a la batalla campal. Allí serán derrotados, porque si hacen guerra de guerrillas, es porque no están en fuerza ni disposición para una lucha decisiva.


Desde el gobierno es fácil, porque uno les da batalla mediante medidas de gobierno que beneficien al pueblo, matando así "los pájaros de un tiro".


Si he de serle franco, como siempre lo seré con Usted, debo decirle de soldado a soldado, que su pueblo comienza a dudar. No espere más para tomar algunas medidas, lo más espectaculares posibles, en beneficio del pueblo. Ello decidirá esta primera parte de la lucha. Mayores salarios y abaratamiento de la vida. Debe ser la consigna y yo en su lugar lanzaría al gobierno a la batalla por estos objetivos; medidas y arbitrios para conseguirlo, sobran. El solo anuncio le dará la victoria, pues los primeros días serán de protesta de los especuladores, pero luego, cuando el pueblo apoye al gobierno, será una avalancha incontenible. No tema a los agoreros de la economía; generalmentea esos los pagan para agitar el fantasma. Este, como todos los fantasmas, desaparece con la luz del sol, que no tarda en borrar las tinieblas de la duda.


En estos momentos, en Chile, observo el proceso de las pequeñas cosas. Rumores y especies malévolamente lanzados en los círculos políticos, militares y populares para desprestigiar al gobierno y a sus hombres y mujeres. Un golpe maestro del gobierno sería terminar con todo eso, mediante algo espectacu­lar como lo que antes mencioné. Si no la lucha se circunscribirá a pequeñas cosas, en la que los políticos son verdaderos maes­tros, de la intriga y de la calumnia.


En la política (que es una lucha), como en la guerra, el conductor, como decía Napoleón, nada debe desear más que una batalla; sobre todo cuando se la tiene ganada de antemano. Esa batalla ganada lo resuelve todo.


Creo que también la lucha impone que sea breve. Comando al servicio del comandante. Pero la decisión de esta batalla está en la conducción personal directa mediante buenos organismos de ejecución. Yo me desenvolví en los comienzos con pocos hombres leales y eminentemente ejecutivos. Vale más uno que quiera hacer que muchos capaces solamente de concebir, cómo que da más trabajo al diablo un justo, que un millón de creyen­tes inoperantes.


Creo, asimismo que, referente a nuestro convenio, debemos tomar medidas similares. Realizar todo lo que directamente podamos sin esperar más. Designar ya mismo comisiones de estudio y avanzar con ellas aún cuando no sea sino para no "dejar enfriar el asunto" y mantener latente el interés despertado.


Dar amplia publicidad allí y acá a todo lo referente a este asunto en forma de demostrar todos los días cómo avanza en su realización.


Quizás el asunto de internación de ganado podría iniciarse rápidamente en forma de presentar allí una abundante provisión a precios rebajados. Sería de un efecto excelente. Por las cuentas no debe preocuparse, pues los efectos políticos buscados son superiores a toda otra consideración. Pagamos a medias, si es preciso...


En esto, mi general, deseamos servirlo de la mejor manera. Usted dirá qué debemos hacer. Si a Usted le parece mandamos comisiones nuestras a ésa, o vienen comisiones chilenas aquí. En fin, Usted dirá.


Dos instrucciones a mi Embajada para que proceda sin demora.


Mi general: he tratado de volcar mis inquietudes al amigo. Tal cual las pienso y las siento. Si he sido impertinente le ruego que me disculpe. El gran cariño que le profeso me ha inducido a escribirle como a un hermano. Si pudiera Usted penetrar mis verdaderos sentimientos, justificaría los excesos, de éstas, mis sinceras palabras. Espero sus órdenes, y hasta entonces reciba un gran abrazo.


Firmado: Juan Perón

lunes, 8 de noviembre de 2021

Se cumplen 58 años de estas líneas de Perón a José Alonso: "el que realiza debe vencer la falta de grandeza de los hombres que suele ser inaudita."

 Carta al Sr. Don José Alonso 8 de noviembre de 1963



Escrito por Juan Domingo Perón. 


Madrid, 8 de noviembre de 1963.


Señor Don José Alonso


Buenos Aires.


Mi querido amigo:


El compañero Cavalli me entregó su carta. Le agradezco su recuerdo y su saludo que retribuyo con el afecto de siempre.


Veo por lo que me dice que está un poco "cabrero" con Algarbe, pero no debe dar importancia al asunto porque no la tiene y tenga la absoluta seguridad de que en el futuro cualquier cosa que llegue por Algarbe no tendrá dificultades.


Entiendo que Usted está allí en el turbión de la lucha, centro del agitado remolino de las pasiones y de las actitudes más diversas, pero debe pensar sólo en los objetivos porque todo tenderá a desviarlo y si Usted cede, estará perdido. No creo que deba repetirle una vez más mi absoluta confianza no sólo en su lealtad a nuestros principios sino también en su capacidad para llevarlos adelante en la mejor forma.


Es natural y lógico que la lucha no sea unilateralmente con el enemigo, porque las pasiones y la ambición están también a nuestro lado, pero cuando uno se propone una cosa y se decide a realizarla es menester superar la pequeñez de los que comprenden o la infamia de los que comprenden demasiado. Cuando uno tiene un plan en marcha ha de pensar que la obra de arte no está en su concepción sino en su ejecución, porque la mente que concibe sólo tiene que vencer dificultades y el que realiza debe vencer la falta de grandeza de los hombres que suele ser inaudita.


He hablado largamente con Cavalli y los compañeros de "las 62" y la C.G.T. que me han visitado y ellos podrán informarle de viva voz cuanto hemos tratado. No se caliente y ¡adelante!


La falta de tiempo, pues me tiene a los saltos, no me permite escribirle una larga carta; pero estos muchachos que han estado conmigo varios días le podrán decir mejor lo que interesa. Sólo deseo insistir en la necesidad de mantener la calma y seguir adelante con la firme voluntad de vencer. Usted tiene su misión y su responsabilidad. Lo justo es que las defienda como Usted cree que debe hacerlo porque para eso está en el cargo. La voluntad y la perseverancia es la parte sustancial en toda realización.


Muchos saludos nuestros para su Señora. A Hugo del Carril le he mandado una autorización para el bautismo de la Nena y le ruego a Usted que me represente en el padrinazgo. Muchas gracias.


Un gran abrazo.


Firmado: Juan D. Perón.


viernes, 1 de mayo de 2020

Hace 65 años Perón le hablaba a la juventud en el Congreso de la Nación





Perón, Mensaje ante el Honorable Congreso de la Nación. Dedicado a la Juventud
AL INAUGURAR EL 89 PERIODO ORDINARIO DE SESIONES DEL H. CONGRESO
NACIONAL
CONCEPTOS DOCTRINARIOS

"Señores:
Cada primero de mayo este Mensaje inaugural tiene destinatario; suelo elegirlo entre los valores esenciales de la República.
El Mensaje de 1950 tiene como destinatario el Gran Capitán de los Andes.
Otros fueron dedicados al Pueblo, a la Bandera de la Patria, a la Comunidad Organizada...
Este mensaje de 1955 ha de confrontar los principios de nuestra Doctrina con las realidades
de nuestra acción para señalar después la ruta del porvenir en cada uno de aquellos
principios; este Mensaje de 1955, tendido hacia un futuro en el que habrán de realizarse
todos los sueños de nuestras vigilias, no podría tener otro destinatario que la nueva
generación...¡la juventud de la Nueva Argentina!
Con el permiso de Vuestra Honorabilidad y por vuestro digno intermedio, dedico este
Mensaje a la juventud de nuestro Pueblo.
En 1943 declaré que en esta tierra "los niños eran los únicos privilegiados".
Aquello no era una simple frase literaria...Decir que los niños eran los únicos privilegiados bajo el sol de nuestra tierra era declarar caducos todos los demás privilegios que oprimían
el alma de nuestro Pueblo. ¡Y era, lógicamente, declararles la guerra!
Los niños que en 1943 recibieron cariñosamente mi declaración de privilegios...son hoy –doce años después- los muchachos y muchachas de la nueva juventud argentina.
Ellos han visto todavía nuestro enfrentamiento final con el último privilegio que pretendía
atar a sus cadenas la libertad de nuestro Pueblo...
Ellos no olvidarán jamás lo que cuesta esta clase de enfrentamientos.
Ellos han sido las víctimas inocentes de la reacción antipopular, y han sabido ponerse de
pié para defender el ideal, doce años soñado y doce años sufrido, de esta Nueva Argentina bajo cuyo cielo ya no existen "entenados".
La juventud de 1955 sabe que el único privilegio reconocido, respetado y realizado por
nosotros fue recibido por ella, como bandera de la niñez argentina, siempre olvidada hasta nuestra Revolución; pero sabe también que el privilegio recibido importa el ejercicio de responsabilidades que son irrenunciables.
Por eso dedico este Mensaje a la primera niñez privilegiada en 1943...que es ahora juventud dignificada y optimista, capaz de realizar cualquier empresa, cuanto más heroica mejor...
Y al dedicárselo me permito recordar a todos los muchachos y muchachas de 1955 que en cada uno de ellos reside la Patria futura.
Creo en ellos. Miran hacia delante y hacia arriba. Ven la altura de mi "empresa"...y la claridad de "mi divisa" porque en los ojos limpios les brilla el alma despojada de la soberbia que enceguece a los hombres maduros.
Ellos verán la Argentina del año 2000. Ellos verán en su plenitud la felicidad de nuestro
Pueblo y la grandeza nacional.
Ellos serán los artífices elegidos para coronar la unión de los Pueblos Americanos porque el signo de América señalará, para toda la humanidad, el comienzo del tercer milenio en el calendario cristiano de la historia.
Ellos realizarán todas nuestras esperanzas...todos nuestros sueños ¡y también nuestras utopías!
A ellos, que son el porvenir, les corresponde en justicia, pues, este Mensaje, que tiene la noble pretensión de señalar los caminos por donde el Pueblo podrá alcanzar la cumbre de su más alto destino.
Debo advertirles, por la experiencia de mi vida, que todos los caminos que llevan a la cumbre son duros y difíciles.
Es necesario ascender con el más absoluto equilibrio entre la inteligencia, el corazón y el cuerpo, cuya materia sustenta la armonía entre las ideas y los sentimientos.
El exceso de "entusiasmo" de los grandes corazones frecuentemente confunde la inteligencia. Cuando se "siente" demasiado, se deja de pensar...
Cuando se piensa mucho, la lógica de la razón enfría hasta congelar los sentimientos...
Por eso debemos evitar la imperfección de la unilateralidad y buscar que la inteligencia se sustente en un cuerpo sano y fuerte, que vendrá a ser como el mástil enhiesto en donde flamearán al tope las grandes ideas y los grandes sentimientos.
Confío plenamente que la juventud de 1955 realizará con éxito la empresa de su ascensión hacia la Patria futura.
Tiene todas las condiciones para alcanzar el éxito. Está construyendo desde ahora la victoria de mañana.
A nosotros nos queda la íntima satisfacción de haberles señalado la cumbre y sus caminos...y nos queda el gozo anticipado de haberles entregado nuestra propia bandera.
Sin egoísmos, para que ellos la claven en la cumbre del destino nacional y la dejen allí, flameando entre la tierra y el cielo".

martes, 12 de noviembre de 2019

Perón le escribía, con maestría, a Rogelio Frigerio hace 56 años.




Carta al Sr. D. Rogelio Frigerio 12 de noviembre de 1963

Escrito por Juan Domingo Perón.

Madrid, 12 de noviembre de 1963.

Señor D. Rogelio Frigerio

Mi querido amigo:

He recibido su carta del 30 de octubre ppdo., y comparto los interesantes conceptos en ella contenidos, como asimismo en el del "Pensamiento de la UCRI" que me adjunta.

Si queremos alguna solución para el futuro será menester que nos pongamos en claro objetivamente sobre el desenvolvimiento que van teniendo los sucesos provocados por los "chimpancés" en el lapso de su corta pero mala actuación. La lucha anecdótica de todos los días no les permite ver la verdadera lucha y mientras algunas facciones políticas se encuentran empeñadas en hallar la forma de hacer trampa en las elecciones, los verdaderos beligerantes estudian minuciosamente la forma de devorarlos; y mientras algunos pigmeos de la política juegan a la guerra o al gobierno, el país se sigue hundiendo en la abyección y el desprestigio, como si contra la nacionalidad y la Patria se hubieran conjurado todos los histriones de la ambición y el interés, disfrazados de "estadistas" y de "soldados".

Lo más doloroso de la tragedia argentina es la falta de grandeza de algunos de sus protagonistas para comprenderla y para sobreponerse a sus pasiones y a sus intereses. Por eso hace siete años que el país se debate en una lucha estéril que lo ha llevado al borde mismo del precipicio, en tanto un "cipayismo" casi congénito nos ha ido convirtiendo en una factoría colonial, sin prestigio, sin honor, sin honestidad. El pueblo asiste entre perplejo y desilusionado al trágico espectáculo de su destrucción y su ruina; ha sido privado de sus derechos esenciales y colocado al margen de la vida nacional por los pretendidos "factores de poder" que han provocado y desencadenado la tragedia que vive. Impotente ante la fuerza y la violencia, no ha tenido otro remedio que usar la resistencia pasiva que sumada a los desatinos gubernamentales han conformado la caótica situación que se vive. Se pretende ahora resolver la situación dividiendo al país en réprobos y elegidos, con lo que no se conseguirá más que profundizar el abismo que los separa y preparar futuras tempestades sobre los vientos que se están sembrando.

Por eso veo con dolor y con lástima a los actuales prestidigitadores de la política criolla empeñados en cocinar un guiso de liebre sin liebre, como resulta cuando se quiere insidiosamente forjar una solución política y democrática con la ausencia del pueblo o, lo que es peor, cuando se pretende que éste acepte sus sofismas como buenos o se someta a sus arbitrariedades electorales para llegar a soluciones preconcebidas y a todas luces injustas y forzadas. El "problema argentino" tiene una sola solución que puede conducir a la normalización de la vida cívica, profundamente alterada por procedimientos violentos y arbitrarios: suprimir la violencia y la arbitrariedad y hacer actuar en su lugar el buen sentido, la justicia y la ecuanimidad.

El peronismo, consciente de su responsabilidad y de su fuerza, no puede seguir aceptando la comedia ni tolerando a sus comediantes. Ha esperado hasta el 15 de noviembre, pero no está dispuesto a seguir esperando el cumplimiento de vanas promesas, desvirtuadas todos los días por las declaraciones públicas, aunque reafirmadas por declaraciones privadas. Si el 15 de noviembre no se han aclarado definitivamente las condiciones y eliminado las limitaciones que se anuncian para el peronismo, comenzará de nuevo la guerra que suspendimos hace poco.

Hubiéramos querido llegar legalmente, pero parece que no nos quieren dar esa chance; entonces sólo nos queda llegar como sea. La tarea en los bufetes ha termiando, ahora lucharemos en la calle que es donde somos realmente fuertes. Aunque para nosotros el país ha estado ante toda otra consideración, pensamos que por esa misma razón debemos ahorrarle, aunque sea un día, de estar en las manos de estos "chantapufis". Ya no es posible perder más tiempo sin sacrificar algo de la excelente situación que se presenta. Estamos seguros de que el "gobierno" no aguantará el "sogazo" ni sobrevivirá a su pequeñez y a su ineficacia, porque el golpismo militar está latente como antes, dentro de las propias fuerzas que suponen que lo sostienen.

Esperamos que las fuerzas políticas comprendan la realidad y nos acompañen en la lucha. Las que no lo hagan así perderán mucho de su popularidad, porque la desesperación de la masa y de los demás estamentos nacionales han creado un clima favorable a cualquier cosa que no sea esperar a que estos insensatos nos lleven a una situación peor. Nuestros objetivos están asegurados, todo es cuestión de tiempo y de formas de ejecución. La oligarquía ha arruinado al pueblo y éste está decidido a arruinar a la oligarquía; y cuando se produce semejante enfrentamiento no hay fuerza capaz de desvirturar el curso de la historia. Nadie podrá ya hacer cambiar el rumbo que el pueblo ha tomado, ni siquiera nosotros. Para mí ésta es la situación y éstas son las perspectivas. Se inicia ya una nueva etapa cercana a la decisión y al epilogo de este drama que desde hace siete años vive el pueblo argentino, que mansamente ha soportado las mayores injusticias y arbitrariedades. Pero todo tiene su fin.

Los alegatos han perdido valor ante la realidad de la incertidumbre que se nos ofrece como solución y es lógico que ya nadie aguante nuevas patrañas y mentiras. El 18 de marzo ha sido demasiado elocuente como para que nos hagamos ilusiones con referencia a futuros procederes de mayor grandeza y desprendimiento. Todo cuanto ocurra se justifica ante este monstruoso despojo que se ha cometido con el pueblo y los culpables difícilmente podrán descargarse de esa culpa si antes no prueban su arrepentimiento con hechos que lo justifiquen fehacientemente. Para todos queda aún un camino de salvación, pero es la última oportunidad de tomarlo.

Ustedes deben pensarlo muy bien y tienen también la oportunidad de unir el esfuerzo a nosotros, pero este esfuerzo ha de ser desinteresado y honesto, porque ya no caben conductas aleatorias ante un panorama tan claro. Hoy lo más político es obrar con rectitud y honestidad, porque en la República Argentina ya no queda nadie que no se haya "avivado" lo suficiente. Ha sido mi deber al amigo exponerle las cosas con crudeza, pero con absoluta sinceridad, para que no pueda creerse en el futuro que no he sido honesto en mis manifestaciones y claro en mis pensamientos. Antes de un mes la situación va a ser muy crítica y los que no hayan tomado posiciones oportunamente pueden quedar desplazados de la realidad.

Un gran abrazo.

Firmado: Augusto.

martes, 20 de agosto de 2019

Se cumplen 50 años de esta carta de Perón al doctor Ratti





Carta al Dr. Luis Oscar Ratti 20 de agosto de 1969

Escrito por Juan Domingo Perón.

Madrid, 20 de agosto de 1969

Al Dr. Luis Oscar Ratti

Lobos

Mi querido amigo y paisano:

He recibido su carta del 15 pasado y le agradezco su recuerdo y su saludo que retribuyo con mi mayor afecto, como cumplo también con hacerle llegar el encargo de Isabelita que le manda su más afectuoso saludo y agradecimiento. Le agradezco igualmente las fotografías que me adjunta y que son un buen recuerdo de los placenteros días pasados con los compañeros peronistas en Madrid.

Nuestra reunión en Madrid ha tenido una importancia para mí trascendente: el contacto personal, que no se puede reemplazar con ninguna otra de las formas del trato. Y, aunque en estos momentos, todo parece concentrarse en la Rama Sindical del Movimiento, por las circunstancias mismas del proble­a gremial, es preciso recordar la importancia que tiene también la organización de la Rama Política del mismo. Si según la peregrina idea de la dictadura, comienza el "tiempo social", es de esperar que a éste le siga el "tiempo político" y, en consecuencia, deberemos ir preparando el instrumento para hacer frente a las circunstancias con las herramientas apropiadas.

Todos los informes que recibo dan "por muerta" a la dictadura, pero yo creo que aún queda "el rabo por desollar". La existencia de un repudio general no es suficiente para tumbarla porque, precisamente, el enfrentamiento de liberales y y nacionalistas, ambos con intenciones si no claras, por lo menos intuibles, es lo que mantiene a Onganía en equilibrio inestable. El Ejército, que yo conozco bien en su actitud frente al golpe de estado, es fácil de apreciar: el 20 % está por el golpe gorila (ahora llamado liberal); otro 20 % está en la línea nacionalista y es proclive también al golpe, pero con otra orientación. El 60 % restante de los jefes y oficiales son como la bosta de paloma y se manifiestan "legalistas": ellos están con el Go­bierno mientras el Gobierno dure; cuando se incline la balanza para otro lado estarán con el que gane. Esa es casi una tradición militar...

Es indudable que el Pueblo está sublevado, como lo hemos visto en las grandes ciudades el 29 y 30 de mayo pasado; pero desgraciadamente carece por ahora de una fuerza decidida y efectiva que pueda hacer frente a la lucha armada que, por lo menos para una "demostración", es indispensable. La persistencia en una actitud popular como la actual puede ser la mejor preparación para futuros acontecimientos como los que todos anhelamos, pero aun es preciso que algo de las fuerzas militares se decidan.

Los dos bandos actuales parecen ya conformados: de un lado el grupo gorila, con pocas fuerzas civiles, con un sector del Ejército que obedece a Lanusse, con la Marina y sectores policiales y de Gendarmería. Del otro, las fuerzas populares casi con unanimidad, partes del Ejército, de la policía y gendarmería. Un tercer bando: el de Onganía, que cuenta con el Poder (relativamente), con un sector de Ejército, si no decidido, por lo menos obligado y con los restos interesados en no caer, por las consecuencias que le acarrearía la caída en estas circunstancias.

Es precisamente esta situación de equilibrio entre unos y otros lo que mantiene a Onganía. Todos queremos que se vaya, pero tememos a lo que ha de venir y, mientras tratamos de preparar las mejores condiciones a la sucesión, el tiempo pasa. Y, aunque es indudable que el tiempo trabaja en favor nuestro, todo dependerá de cómo evoluciona la situación antes de fin de año. Según mis informaciones, parece que el grupo gorila, en el que se alinean los tres Comandantes en Jefe, ante el peligro que presienten, están pensando en constituir un triunvirato que haría de Junta Revolucionaria, que nombraría a un Primer Ministro que se encargara del Gobierno. A ello responderían las "Declaraciones de Lanusse" de que no piensa dejar su cargo, ni tiene otra aspiración que ocuparlo.

Nuestros amigos Coroneles dijeron muchas veces que necesitaban un clima propicio: ahora que lo tienen parece que empiezan los "infartos". Yo no veo nada serio en todo ésto y aunque las circunstancias son propicias desde todo punto de vista, falta el hombre que sea capaz de aprovecharlas. Nosotros nunca hemos tenido una mejor oportunidad pero, la oportunidad es sólo la mitad del éxito, la otra mitad debemos ponerla nosotros mismos. Por éso creo que la mejor conducta a seguir por el Peronismo, es organizarse, unirse y mantenerse en la lucha sin dispersar las fuerzas. Con ello y solamente con ello podremos ser más fuertes en el momento y en el lugar en que se produzca la decisión. Las instrucciones impartidas a la conducción táctica del Movimiento han sido en ese sentido.

Es claro que, mientras se ruega a Dios, hay que dar con el palo, como reza en el viejo adagio. Para ello debemos aprovechar el "tiempo social" con nuestras organizaciones sindicales de la Rama Sindical, teniendo en cuenta que han de iniciarse de nuevo las "paritarias" en septiembre, según lo ha anunciado la dictadura. Hay que imaginarse lo que serán 400 paritarias funcionando, en una situación en que la economía no permite nada, sin peligro de desequilibrarlo todo, en un Estado ya afectado de un terrible desequilibrio. Francamente, no quisiera encontrarme en la piel de los que tienen que enfrentar esta situación. Pero, en tan aciaga coyuntura, nosotros deberemos agitar el ambiente sindical y para éllo ya está trabajando la conducción, especialmente desde las "62 Organizaciones". Si se llega en septiembre a un clima propicio, no sólo las paritarias tendrán ventajas, sino que es muy posible que la dictadura haga crisis por impotencia y pérdida de cohesión.

En fin, pienso que la situación es propicia, a condición de poder contar en su momento con algo de fuerzas armadas que puedan dar a Onganía, aunque sea un pequeño empujoncito. No creo que nadie pelee por Lanusse, por Onganía, de manera que, con poco se puede hacer mucho, si se cuenta con decisión y energía en el momento oportuno. Si nada de ésto se puede lograr en su tiempo, no tendremos más remedio que seguir esperando a que todo se caiga solo, como es probable que suceda.

Mi querido Doctor y amigo: ésto es lo que más que nada intuyo de una situación que, por estar a más de quince mil kilómetros de distancia, no puedo dominar sino en sus aspectos más generales. Ustedes allí, junto al fuego, han de sentir mejor el calor que produce. Por eso es que trato de meterme lo menos posible; no sea que mis consejos por mala o deficiente información puedan ser perjudiciales.

En este momento, la visita dé Paladino me ha traído impresiones más completas pero, no me han hecho por eso cambiar de manera de pensar al respecto. Así que he aprovechado el verano para simular vacaciones (que no necesito) para poder trabajar un poco en otras cosas personales. Hay que pasar unos días en la costa del mar porque hay que satisfacer los deseos de la Señora. A mí el mar y el sol me "revientan": he sido oficial de infantería y durante veinte años he dado instrucción al rayo del sol de la mañana a la noche. Se imaginará que estoy de sol hasta la coronilla. Afortunadamente no siento mucho el peso de los 73 que llevo sobre mis espaldas y aunque parezca mentira, podría ponerme un letrero como los viejos colectivos de Buenos Aires: "Hasta Corro".

España sigue como siempre: en agosto todo el mundo se va de vacaciones, hasta el Gobieqio, y muchos aprovechan para asegurar que por éso se está tranquilo en agosto. La situación en Europa sigue un tanto agitada, más que nada, para no perder la costumbre. Francia no ha tenido más remedio que devaluar su moneda y hay que ver lo que ésto representa para cada francés (con los sórdidos que son). Rusia se las enfrenta con China; Checoslovaquia con motivo del aniversario de la ocupación rusa del año pasado; Ulster en Irlanda del Norte destruyéndose por una causa que nadie llega a comprender, en lucha aparentemente religiosa, pero en realidad de verdad como consecuencia de la dual conducta que es habitual de los ingleses. En resumen, como suelen decir los muchachos "aquí todos quieren lola". Es que la paz ya va durando exageradamente... Los árabes y los judíos, para no ser menos, se van empeñando lentamente en una guerra de desgaste; en tanto los esfuerzos de Nixon por terminar con la guerra del Vietnam dan como resultado la intensificación de la lucha.

Con todo lo que pasa en la Argentina, es un juego de niño al lado de lo que comienza a pasar en el mundo belicista de estos pagos. Hasta Italia que nunca ha tenido inclinaciones guerreras, se encuentra agitada violentamente, hasta el punto de no poder formar gobierno sino recurriendo a los que llaman "monocolor" y otros "minigobierno" y ya suenan posibilidades de un golpe militar: no saben lo que les espera.

Bueno querido Doctor: creo que la lata es demasiado grande. No deje de transmitir mis más afectuosos saludos a todos los suyos, tanto de mi parte como de Isabelita. Asimismo a todos los compañeros de Lobos. Le adjunto una pequeña apreciación que irá en la Revista "Las Bases" de este mes, dirigida un poco a la juventud.

Un gran abrazo

Firmado: Juan Perón

jueves, 23 de mayo de 2019

Se cumplen 62 años de esta carta de Perón a G2 (Florencio Monzón Padre)




Carta al compañero G.2. 23 de mayo de 1957

Escrito por Juan Domingo Perón.

Caracas, 23 de mayo de 1957

Al compañero G.2.

Mi querido amigo:

Contesto su carta del 19 de mayo pasado que me ha sido entregada por el emisario y acuso recibo de la carta para Rafael García que hago llegar a su poder por el camino más corto y rápido.

Me parece muy bien todo cuanto me informa en su carta. Lo felicito especialmente por ello. Creo que el camino que está siguiendo es excelente. Conociendo la situación es la forma de sacarle provecho. Muy interesante el camino seguido en Venezuela. A nosotros no nos interesa por ahora otra cosa que ir sumando voluntades. En Venezuela todo el mundo es simpatizante del Justicialismo: el Gobierno, los dirigentes y el Pueblo. De manera que debe aprovecharse esa circunstancia para entrar en todo lo que se pueda. Con su carta a Rafael García y el permiso correspondiente de las autoridades, quizá yo pueda también hacer algo sobre el particular. Hemos sido enemigos de la OIT., de la ORIT y del CIOSL. Se nos presenta una oportunidad para sacarles ventajas y no debemos desaprovecharlas. El General Pérez Jiménez es realmente un amigo, como lo es también Trujillo, ¿por qué entonces no aprovecharlos y ayudarlos?

Yo creo que recién comenzamos a cosechar en el mundo lo que hace diez años venimos sembrando. Los Pueblos están entrando en forma decidida y los hombres de Gobierno comienzan también en algunas partes a ser partidarios. Nosotros debemos decididamente unirnos a todos los que creen que el Justicialismo es la doctrina del porvenir. No estamos para restar sino para sumar. Por eso le ruego que mantenga los contactos con la Embajada de S.D. y Venezuela. Me parece que la orientación que Usted está dando a este asunto es excelente y pronto comenzará a recibir los beneficios ATLAS de su inteligente gestión.

Sobre el asunto de la ASICH usted debe hacer lo mismo es decir sumar. Si ellos quieren entrar en ATLAS hay que aceptarlos. Que ellos sean católicos o protestantes, no nos interesa a nosotros sino a ellos. Sumar en ATLAS a todos los que compartan nuestros principios justicialistas es nuestra misión. Si la ocasión se presenta, mi consejo es acercarlos y meterlos dentro y luego buscar de asimilarlos. Al fin y al cabo nosotros también somos cristianos y quizá que el primer justicialista haya sido también Cristo. Nuestras diferencias con los curas ha sido una cuestión política y no religiosa. No estamos en contra de la Iglesia sino precisamente de los curas que por apartarse de la Iglesia misma le están haciendo tanto mal a la Institución.

Me parece acertado que en los demás países sigamos una conducta similar. Pelear con nuestros tradicionales enemigos de la ORIT y el CIOSL pero no con los otros que pueden ser amigos nuestros o por lo menos apoyarnos y defendernos. No existe peligro de que nos copen de manera que nada hay de peligro en que marchen a nuestro lado.

En este mismo correo escribo a los amigos de ésa para que traten de arrimarle algunos medios económicos, en forma que el ATLAS pueda hacer una tarea más efectiva en todos los países. Me explico que usted hasta ahora ha debido hacer todo "a pulmón" pero las condiciones económicas nuestras no nos han permitido hasta ahora ayudarle en nada. A este respecto véase con Tomás Vidal a quien le escribo también al respecto.

Es muy importante por ahora darle duro al asunto Pérez Jiménez y Trujillo porque ellos pueden ayudar mucho en el futuro y permitir que las organizaciones de sus países se incorporen a ATLAS con lo que habríamos progresado mucho en el Caribe. Luego intentaremos en otras partes donde aún no están maduras las cosas pero están siendo bien llevadas. Se imaginará que aquí y en S.D. actúo con las autoridades y si ellos ven que ATLAS cumple desde allí, las cosas se van a facilitar grandemente.

No deje de transmitir estas cosas a los compañeros de los demás países para que trabajen también allí en el mismo sentido. Es claro que con gran prudencia a fin de "no levantar la perdiz". Si la gente ve que nosotros somos capaces de trabajar bien en todas partes nos apoyarán sin reticencias. Ese es uno de los objetos de este interés que tengo yo en esos países, además que soy amigo personal de los gobernantes que como Pérez Jiménez y Trujillo son verdaderos Justicialistas en sus convicciones.

No deje de meterle todo lo que pueda pues como veo su orientación es excelente y podremos sacar gran beneficio de su inteligente diligencia en estos asuntos. Hablaré con Rafael García y creo que iremos adelante con todo. El asunto de OIT es una buena coyuntura para iniciar una buena acción de acercamiento. A ellos los atacará sin piedad la ORIT y el CIOSL y nadie sino nosotros podrán defenderlos, lo que nos conviene porque a su vez son nuestros más encarnizados enemigos. Matamos dos pájaros de un tiro: hacemos amigos y combatimos a nuestros enemigos tradicionales.

Bueno compañero: lo felicito por todo. Saludos a los compañeros de ésa.

Un gran abrazo.

Firmado: Gerente.

Desde ahora cambiaré P.5 por Gerente porque ya el otro es muy conocido.

viernes, 18 de enero de 2019

Hace 74 años hablaba Juan Perón




DISCURSO INAUGURAL ANTE LA ASAMBLEA DE LOS INDUSTRIALES REALIZADA EN EL CONGRESO DE LA NACIÓN
Juan Domingo Perón
 [18 de Enero de 1945]


En primer término, señores, quiero iniciar esta disertación dando gracias a Dios, que en medio de un mundo sometido al caos y a la desesperación, nos permite que vivamos en esta ínsula de paz y de felicidad. El más feliz de nuestros vecinos, en el mejor de los casos, come carne una vez por semana. Esa paz, esa felicidad y ese bienestar, no sabemos, o en algunos casos no queremos cuidarlos de acuerdo con las necesidades actuales del país. Pareciera en algunos casos que tratamos de pelear entre nosotros en vez de armonizar todas las circunstancias que han de permitirnos seguir gozando de esa felicidad que Dios ha derramado a manos llenas.
Agradezco muy profundamente a los industriales que vienen hoy a ofrecer una colaboración y una cooperación que durante un año he venido insistentemente pidiendo a todas las fuerzas económicas de la Nación. Yo, señores, lo agradezco en nombre del país y lo agradezco también en nombre de la propia industria. No tengo otro interés personal que el bien del país ni otro prejuicio que el de que todos cumplamos con nuestros deberes de argentinos en esta hora preñada de amenazas para el porvenir de nuestro país.
He de declarar también, señores, que estoy absolutamente persuadido de que la Argentina ha de salvar su futuro si todos los argentinos se unen para luchar porque la bendición de sus destinos siga como hasta ahora. Si no colaboramos todos en este sentido habremos de arrepentirnos y de responder ante las generaciones futuras de no haber sabido encarar y resolver en forma que esas generaciones tengan algo que agradecernos. La democracia, señores, no ha de estar solamente en la boca, sino que es menester que este también profundamente arraigada dentro de nuestros corazones.
El estado de descomposición política producido por la viciosa realidad de nuestras formas institucionales se ha entrelazado y en muchos casos ha pasado también a las actividades económicas. Lo que sucede en el panorama político ha sucedido a veces también en el panorama económico de la Nación. Las oligarquías políticas suelen afirmarse en las oligarquías económicas, y es necesario deslindar bien ambos campos para que las interferencias del uno no perjudiquen al otro. La política del Estado ha de estar cimentada en la sin­ceridad y en la lealtad; jamás en las combinaciones más o menos insospechadas de los intereses personales, de los intereses de círculos o de los intereses que no sean los reales de la Nación y de la prosperidad de nuestro futuro. Cuando ello sucede, el beneficio especulativo de unos pocos pasa a apoyarse en el perjuicio de todos los demás; de manera que una norma de conducta que sea realmente conveniente puede estar mezclada con intereses que no sean los reales intereses de la colectividad.
Es menester, señores, reaccionar contra esas formas tóxicas para orga­nizar las benéficas instituciones representativas y defensoras auténticas del bien general. En este sentido yo sé bien de mis desvelos de hace ya tiempo por la situación que puede presentársenos en la posguerra, que es, en mi concepto, el primero de los grandes objetivos que debemos tener en cuenta para afirmar en la realidad los posibles éxitos económicos, sociales y po­líticos de la Nación. Ir más allá seria casi una utopía de previsión, porque nada de lo que puede suceder en el futuro lo podremos prever con certeza, si no hemos asegurado previamente ese fundamental objetivo que llamamos la posguerra. Sabemos bien que después de la guerra 1914-18 los indus­triales especialmente sufrieron en carne propia las imprevisiones de no haber sabido preparar una solución de continuidad que se presentaría fatalmente al terminar la guerra y que volverá a reproducirse indefectiblemente, cuando termine la que hoy azota a la humanidad entera.
He pedido, señores, la colaboración de todos porque el problema común no puede resolverse unilateralmente; he solicitado esa colaboración leal y sincera y francamente no puede contestarse con palabras halagüeñas al resultado de todas mis gestiones y desvelos a ese respecto. Hubo momentos que al pedido de leal colaboración se me ha contestado con el silencio, que en estos momentos constituyen un verdadero sabotaje, otras veces he recibido palabras y notas amables, pero la colaboración efectiva no la he recibido todavía.
Yo no hago cargos contra nadie, porque estos problemas han de ser resueltos por todos y si alguno los resuelve en lugar nuestro siempre lo hará en forma tal que tengamos poco que agradecerle.
Ese sabotaje del silencio puede estar dirigido contra el gobierno, o puede estar dirigido contra la industria; dirigiéndolo contra uno, indefec­tiblemente irá dirigido contra el otro; porque el gobierno y la industria, tal cual lo entendemos nosotros, como problema integral de la acción, están real y absolutamente ligados; la unión que debe existir entre esos dos órganos del Estado debe ser efectiva y la ruina del uno representaría la ruina del otro. Siempre he mirado con profundo respeto y con el cariño que se merece al industrial auténtico, con el cariño con que se debe mirar a los argentinos que están labrando la grandeza del país. No he tenido nunca prevenciones contra los hombres que trabajan, ni las he de tener jamás, porque cada uno pone sus desvelos en pro del bien de la patria, en la dirección que le dicten sus inclinaciones y posibilidades y ante el destino de la patria es tan meritorio el uno como el otro.
Se ha producido también una campaña contra la Secretaría de Trabajo y Previsión y algunas veces en forma personal contra mí. Yo, señores, soy un hombre de lucha de manera que no habrá campaña que me pueda siquiera molestar.
Cierta vez realice una visita a la Unión Industrial Argentina; en la misma dije lo que franca y realmente pensaba de esta meritoria organización que hace años rige la asociación de la industria argentina. Luego de esa visita he solicitado siempre, insistentemente, una colaboración, franca, leal y sincera que todavía espero.
Mi buena voluntad y mis deseos de bien desgraciadamente no se han cumplido; pero, señores, como Ministro de Guerra debo dejar constancia públicamente de mi reconocimiento a la industria argentina, que en todos los aspectos en que me ha sido necesario pedirle su colaboración, la he tenido en forma absolutamente satisfactoria y mas allá de toda ponderación, en forma tal que si el ministro de Guerra ha podido cumplir sus programas, ha sido merced a esa buena voluntad y capacidad de nuestra industria, naciente, joven, pujante, abnegada y patriótica.
Nosotros anhelamos esa cooperación. Todo el que vista el uniforme sabe bien que las fuerzas del país deben ser absolutamente indivisibles y jamás una fuerza interna debe estar frente a otra, llámense esas fuerza económicas, fuerzas sociales o fuerzas políticas.
Nosotros entendernos el problema de la nacionalidad por el lema que hemos estampado en nuestro propio programa: la unión efectiva de todos los argentinos. Aparte de ello, señores debemos pensar con criterio racionalista; la necesidad imprescindible de organizar el Estado en relación con la economía, y en este sentido llamo a todos a la reflexión. ¿Qué recibimos como datos básicos para cualquier planificación? Hace cuarenta años que en este país no existen censos y no ha existido tampoco una dirección de estadística integral del país, de manera que nuestros estadígrafos están mirando la realidad argentina por un pequeño agujerito y en una dirección totalmente unilateral. Las estadísticas valen cuando son integrales y pierden su valor relativo cuando son parciales. Este país no ha dispuesto jamás de una estadigrafía integral. En consecuencia, quien desee gobernar y organizar la Nación se encuentra con que en principio no sabe lo que tiene, dónde lo tiene, ni cómo lo tiene. Sin ese conocimiento, ni el Estado, ni el estadígrafo ni el técnico podrán elaborar nada constructivo, exacto, ni real.
Entiendo que la planificación de gobierno de un estadista es una cuestión simple, si él encara racionalmente el problema, sea en el orden político, en el orden social o en el económico. En pocas palabras, se trata de saber cuál es la situación real, cuál es el objetivo al que se ha de llegar en cada aspecto, para luego llamar al técnico, al baqueano para que indique el camino mas corto para alcanzar dicho objetivo. Ese el todo el planteo.
En la presente situación no podemos realizar ese planeo porque no conocemos el punto de partida, no sabemos donde estamos y todo hay que hacerlo a base de cálculos teóricos, que suelen fallar extraordinariamente.
Nosotros hemos comprendido claramente este problema y deseamos buscar la cooperación de todos, mientras el Consejo del Censo Nacional y el Consejo Nacional de Estadística, creados el año pasado, tengan el tiempo suficiente para asentar las bases reales de nuestra economía y de nuestra situación actual en lo social y en lo político. Para ello también se necesitan los instrumen­tos, y nosotros, malos o buenos, los hemos creado: la Secretaría de Trabajo y Previsión y la Secretaría de Industria y Comercio. El país ya no podía seguir adelante sin estos cuatro organismos fundamentales, sin los elementos de esta­digrafía argentina y los instrumentos técnicos, para indicar los caminos hacia los objetivos que los estadistas del país deberán fijar en el futuro.
La organización de la riqueza, señores, es el imperativo de la hora. No hablemos de economía dirigida, hablemos de organización de la riqueza. Eso es lo que el Estado debe realizar: organización del trabajo, organización de las fuerzas económicas del Estado y organización del Estado mismo. Organización del trabajo, para evitar la lucha que destruye valores y que jamás los crea; organización de las fuerzas económicas para que no estén nunca accionando sobre el Estado político, para que no estén nunca accionando unas contra otras y destruir los propios valores con una competencia desleal. Organización de las fuerzas económicas, para que ellas mismas creen dentro de sí sus propios organismos de autodefensa, porque la naturaleza prueba que los organismos, como el humano, si no tienen sus propias defensas no viven mucho. Y organización del Estado, para que gobierne en bien de las otras fuerzas, sin inter­ferir sus intereses y sin molestar su acción, sino propugnar los valores reales de la nacionalidad y beneficiando a los que merezcan el beneficio, porque trabajan con lealtad para el Estado y para la Nación. Organización del Estado, para que no lleguemos a pensar que el Estado es todo y los individuos son nada, porque el todo es la Nación y el Estado es, dentro de ella, una sola de sus partes.
Con esos conceptos, señores, podrán pensar claramente que no soy de los que propugnan que el gobernante ha de dirigir todas las actividades de la Nación, pero, sí, está en la obligación de organizarlas, para que no choquen entre sí, y para que la libertad de los otros sea respetada por la libertad de los unos.
Entre las fallas, fundamentales de nuestra instrucción y de nuestra preparación está la de que en este país se ha tenido siempre un desprecio supino para la organización. No hay una sola escuela del país donde se estudie organización, y ese es el anacronismo más extraordinario, porque éste es un país nuevo que debe organizarlo todo, y a nadie se le ha ocurrido que hay que estudiar profundamente las leyes de la organización, que es necesario que en todas las escuelas figure esa materia como ciencia pura, para discriminar sus grandes principios y luego establecer la aplicación de los mismos. Los países nuevos que desprecian eso, andan, como nosotros, sometidos a una anarquía integral del punto de vista político, social y económico.
Señores: hay países que hace treinta años tenían un presupuesto y un volumen comercial e industrial correspondiente a la mitad del nuestro y hoy han triplicado esos valores con referencia a la Argentina. Ello se debe a que organizaron en tiempo su riqueza y nosotros hemos seguido en esta piedra libre escandalosa que nos sume en la anarquía integral, que es muchas veces peor que la anarquía política. Y esto tiene el gran defecto de ser un caldo de cultivo para los piratas de todas las actividades que medran siempre en per­juicio de los hombres honrados que ennoblecen a las naciones.
El mundo actual, señores, se mueve y marcha a ritmo acelerado. El libro que entra hoy a la imprenta ya es anticuado en relación al que presenta el editor y ésta es una verdadera ola que sigue a todas las actividades. La evolución y no la atonía en esperas inútiles es el problema del momento. Hoy hay que accionar, y el que no acciona queda fatalmente detrás y es arrollado por los acontecimientos posteriores. Es la ley de la vida, la evolución. Los orga­nismos que no evolucionan y no se modernizan, como los cuerpos humanos, y, en general, animales, envejecen y mueren. Para que a las instituciones no les alcance esta ley biológica deben evolucionar oportunamente o, de lo contrario, desaparecer para dejar el lugar a nuevas fuerzas adaptadas al momento y a la realidad que se vive. Esa evolución es lo único que puede evitar el cataclismo que se produce, fatalmente, cuando no se evita la inercia. Es necesario que nosotros pongamos en marcha nuestro sistema general para que la evolución que viene con gran fuerza, no produzca la ruptura y la caída de nuestros pro­pios organismos. La posguerra traerá sorpresas muy grandes, que serán agradables si queremos y solucionamos ya los problemas y que serán sumamente desagradables si seguimos pensando que podemos disfrutar de un lecho de rosas, que es sumamente circunstancial.
Es necesario crear esos instrumentos de defensa. Evolución intensa, racio­nal y realista; eso es lo que yo aconsejaría a todos los señores industriales, es, decir, la evolución de las organizaciones para no morir. Las organizaciones patronales de la industria, en mi concepto, no han evolucionado, dentro de estos principios. Hay que crear organizaciones sensibles y modernas, con represen­tación de toda la industria, para que todos tengan acceso a la defensa de sus auténticos intereses, organización integral y sin exclusiones.
Creo que este problema es mucho más serio de lo que muchos creen. El futuro del país será también industrial o nos tendremos que someter a ser un país semicolonial, en el porvenir. Ustedes, señores industriales, deben constituir el patriciado de la industria argentina, porque ustedes han sido los verdaderos iniciadores de esa actividad. El país les deberá a ustedes, en este sentido, todo, y el reconocimiento del país estará puesto, desde ese momento, en los verdaderos industriales argentinos. Me refiero también, y muy especial­mente, a la mediana y a la pequeña industria; me refiero a los verdaderos pioneros de estas actividades, que, abnegados y anónimos, en todos los puntos del país están trabajando para reemplazar lo que antes venía a costa de la migración de nuestros propios capitales. A todos también, señores, corresponde un poco de responsabilidad en la hora y en el futuro, aunque, como he dicho, estoy absolutamente seguro de que estamos en tiempo para salvar todos los males que pueden preverse.
Es menester, señores, organizarse leal y sinceramente; es necesario que organizaciones serias y auténticamente representativas, tomen la defensa y la dirección de la industria argentina; es indispensable, en mi concepto, ir hacia una organización ideal, que puede hacerse en base de lo ya existente, de lo actual, pero con representación directa y sin exclusiones.
El Estado moderno no resiste la acción demoledora de los hechos, económicos, sociales y políticos, si no organiza su propia defensa. La organización y coordinación de sus fuerzas económicas, sociales y políticas es la única defensa contra los cataclismos a que asistimos y que debemos tomar como enseñanza en cabeza ajena, ya que la enseñanza en la propia cabeza, suele ser maestro de los tontos.
En mis sueños optimistas de argentino suelo ver a una Nación económicamente poderosa y dentro de ella, a un Estado racional y equilibrado, que sirva del mejor modo las necesidades económicas, sociales y políticas, para hacer la felicidad de todos los argentinos; y sueño también, señores, que ello se consigue solamente con el sacrificio y con la tolerancia.
Creo, señores, que es menester que ustedes tengan confianza; sin esa con­fianza, base del optimismo realista, no se recorre largo camino en la vida. Organícense ustedes para defenderse, que haciéndolo defenderán a la industria y defenderán al país; que se organicen las demás fuerzas económicas que jue­gan en el panorama nacional y habremos echado los cimientos de la verdadera grandeza de nuestro país. Organicemos al Estado para ponerlo a tono con la hora y los argentinos nos habremos salvado de esta hora incierta.
Como coordinador económico y como presidente del Consejo de Posguerra necesito, señores, la ayuda de todos ustedes, y por eso es que desde hace lar­gos meses la solicito insistentemente. No deseo en manera alguna verme obli­gado a resolver unilateralmente esos problemas, porque habría entre ustedes, sin duda, una cantidad de perjudicados y yo no quisiera que por obrar discrecionalmente, algún día pudiera perjudicar injustamente a ningún argentino.
Si colaboran y cooperan con nosotros, la tarea será simple yo el país tendrá que agradecérnosla en el futuro a todos nosotros. El Consejo de Posguerra está estudiando todo lo referente a una organización integral de defensa económica y de coordinación en todas las actividades del país. En lo concerniente a la industria la Secretaría de Industria y Comercio ha tomado a su cargo todas estas actividades, y el señor subsecretario de Industria leerá los grandes principios sobre los cuales asentamos la acción del Consejo de Posguerra.
No deseo terminar estas palabras sin agradecer profundamente el honor que ustedes me han dispensado al llegar hasta aquí. Y cuando alguien les diga que yo o los organismos que represento hayamos estado en contra de la industria, o en contra de algún industrial, en mi nombre pueden ustedes desmentirlo, seguros de que mi palabra no será jamás desmentida por los hechos.
Por otra parte, señores, en defensa de la Secretaria de Trabajo y Previsión, debo decir que sé que algunas veces algunos señores se han quejado de que no han sido allí bien atendidos. Nosotros hemos tenido que organizar un organismo; no todo el personal puede ser contraloreado, cuando se trabaja con veinte o treinta secretarios gremiales a la vez; de manera que les pido, señores, que tengan con nosotros esa tolerancia que enseña la vida y que es la base de las buenas relaciones entre los hombres de buena voluntad. Si lo hacen, señores, tendré una vez más que agradecer las muchas amabilidades de que me han dado prueba los industriales. Muchas gracias.
JUAN DOMINGO PERÓN