jueves, 7 de marzo de 2024

A 118 años del natalicio de Ramón Carrillo.

 



Ramón Carrillo nació en Santiago del Estero, el 7 de marzo de 1906 y fue un neurocirujano, neurobiólogo y médico sanitarista ejemplar de nuestro país. Fue la primera persona que ejerció el cargo de ministro de Salud de Argentina, durante la presidencia de Juan Domingo Perón. Integró la tradición científica conocida como Escuela neurobiológica argentino-germana y produjo asimismo trabajos de antropología filosófica, dejando esbozada una "Teoría general del hombre". 


Formación y juventud


Hijo de Ramón Carrillo Saavedra y de María Salomé Gómez Carrillo, Ramón Carrillo nació el 7 de marzo de 1906 en Santiago del Estero, en el seno de una familia acomodada. Su padre, egresado de la Escuela Normal de Paraná, fue docente del Colegio Nacional de Santiago del Estero, periodista y tres veces diputado por el conservadurismo, siendo un referente provincial del General Julio Argentino Roca. En tanto, su bisabuelo, don Marcos Carrillo, fue un oficial español nacido en Murcia, quien luchó para el bando realista y cayó prisionero del General Manuel Belgrano en la batalla de Salta. El español Marcos Carrillo no solo era el abuelo de su padre, sino también, a su vez, el bisabuelo de su madre, razón por la cual el apellido Carrillo se repite en ambos progenitores. Se ha especulado con que el sanitarista Ramón Carillo pueda haber tenido, además, algún ancestro afro.


Luego de cursar sus estudios primarios y secundarios en su ciudad natal, partió rumbo a Buenos Aires, para iniciar la carrera de Medicina. Cursó esta carrera de manera brillante, escuchando entre otros a Christofredo Jakob y obtuvo, al recibirse en 1929, la Medalla de Oro al mejor alumno de su promoción. Desde estudiante se inclinó hacia la neurología y la neurocirugía, colaborando con el Dr. Manuel Balado, eminente neurocirujano de la época, con quien realizó sus primeros trabajos científicos. Ya recibido abrazó definitivamente estas especialidades y obtuvo una beca universitaria para perfeccionarse en Europa, donde trabajó e investigó junto a los más destacados especialistas del mundo, entre ellos Cornelius Ubbo Ariëns Kappers.


Ramón Carillo tuvo cuatro hijos, siendo al menos los dos primeros, adoptados.


Trayectoria profesional


Tras sus viajes por el extranjero, regresó a Buenos Aires en plena Década Infame. Tomó contacto con figuras emblemáticas de una corriente nacionalista de auge en aquella época. Se vinculó con su compañero de estudios primarios Homero Manzi, y otros hombres como Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz; los autores teatrales y de tango Armando Discépolo y Enrique Santos Discépolo, representantes de la cultura y de las nuevas ideas nacionales; y se asoció con la escuela neurobiológica argentina activa en el Hospicio de las Mercedes y el Hospital de Alienadas, luego llamados Hospital José T. Borda y Hospital Braulio Moyano respectivamente.


En 1937, padeció una enfermedad aguda, la secuela de cuya alta fiebre fue hipertensión y cefaleas progresivamente más severas. Logró sobrevivir por la dedicación clínica de su amigo de toda la vida Salomón Chichilnisky, médico y literato que comenzó cargando bolsas en el puerto para mantener padres y hermanos y, superando enormes obstáculos, llegó a catedrático de neurología. Luego, desde el cargo de Secretario de Salud, ayudó a Carrillo a inaugurar muchos hospitales públicos, y bastante después murió en uno de ellos.


Durante esos años, Carrillo se dedicó únicamente a la investigación y a la docencia, hasta que en 1939 se hizo cargo del Servicio de Neurología y Neurocirugía del Hospital Militar Central en Buenos Aires. Este empleo le permitió conocer con mayor profundidad la realidad sanitaria del país. Tomó contacto con las historias clínicas de los aspirantes al servicio militar, que procedían de toda la Argentina, y pudo comprobar la prevalencia de enfermedades vinculadas con la pobreza, sobre todo en los aspirantes de las provincias menos desarrolladas. Llevó a cabo estudios estadísticos que determinaron que el país solo contaba con el 45% de las camas necesarias, y gran desigualdad entre las diferentes regiones, dado que algunas de ellas apenas contaban con 0,001 camas por mil habitantes. Confirmó de esta manera sus recuerdos e imágenes de provincia, que mostraban el estado de postergación en que se encontraba gran parte del interior argentino.


Con doble empleo debido a su necesidad de salario (aún era soltero, pero ayudaba a sostenerse a su madre y diez hermanos más jóvenes, cuidando que todos completaran una carrera profesional), en 1942 Carrillo ganó por concurso la titularidad de la cátedra de Neurocirugía de la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires. Formó allí una escuadra de bien elegidos y talentosos discípulos, entre ellos Germán Dickmann, Raúl Matera, D. E. Nijensohn, Raúl Carrea, Fernando Knesevich, Lorenzo Amezúa, Jorge Cohen, Jacobo y León Zimman, Rogelio Driollet Laspiur, Juan C. Christensen y Alberto D. Kaplan. No obstante, en brusco viraje profesional, abandonó su carrera como neurobiólogo y neurocirujano para dedicarse al desarrollo de la sanidad pública (sanitarismo), desde donde podría concretar algunas de sus ideas.


Entre 1930 y 1945, produjo investigaciones originales sobre las células cerebrales que no son neuronas, denominadas neuroglía, y los métodos para teñirlas y observarlas al microscopio, así como sobre su origen evolutivo (filogenia) y sobre la anatomía comparada de los cerebros de las diversas clases de vertebrados.


Entre 1941 y 1943, Carrillo estuvo afiliado al Partido Demócrata Nacional, sucesor del Partido Autonomista Nacional cuyo líder más destacado fue el expresidente General Julio Argentina Roca. Asimismo, fue delegado por Santiago del Estero al Comité Nacional por la fracción renovadora del Partido Demócrata Nacional, liderada por el senador mendocino Gilberto Suárez Lago. En 1943, Carrillo fue uno de los profesores de la Facultad de Medicina que apoyó la candidatura a la presidencia de Robustiano Patrón Costas.


En 1943, un golpe de Estado militar derrocó al gobierno constitucional del presidente Ramón S. Castillo. De dicho golpe de Estado formó parte el entonces coronel Juan Domingo Perón, quien ocupó cargos relevantes durante esa dictadura, y más tarde se convertiría en presidente. En ese contexto, Carrillo conoció a Perón. Este último, convenció a Carrillo de colaborar en la planificación de la política sanitaria de ese gobierno.


Poco después, a sus 39 años de edad, Ramón Carrillo prestó servicios brevemente como Decano de la Facultad de Medicina. Le tocó intermediar varios meses en un conflicto universitario altamente politizado entre izquierdas y derechas.



Ministro de Salud


En 1946, Juan Domingo Perón fue electo presidente y confirmó a Carrillo al frente de la Secretaría de Salud Pública, que posteriormente se transformaría en el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de la Nación. Además de trabajar con Chichilnisky, Carrillo quiso llevar como su segundo a su gran amigo y compañero de estudios médicos, el científico Braulio Moyano, uno de los mejores discípulos de Christofredo Jakob. Sin embargo, Moyano se sintió incapaz de servir de desempeñar ese rol y prefirió permanecer como científico. Por eso, quien tomó ese lugar fue el hermano de Ramón Carrillo, el Dr. Santiago Carrillo, para lo cual tuvo que cesar su actividad en el actual Hospital Borda. La esposa de Perón, Evita, coordinó su accionar con el de Carrillo y contribuyó a consolidar su obra técnica.


Su gestión se caracterizó por dar prioridad al desarrollo de la medicina preventiva, a la organización hospitalaria, a conceptos como la "centralización normativa y descentralización ejecutiva". Desde la gestión de Carrillo se comenzaron a cumplir normas sanitarias incorporadas en la sociedad argentina como las campañas masivas de vacunación (antivariólica y antidiftérica) y la obligatoriedad del certificado para la escuela y para realizar trámites. Se implementaron campañas masivas a nivel nacional contra la fiebre amarilla, las enfermedades venéreas y otros flagelos.​ También se destaca la creación de EMESTA, primera fábrica nacional de medicamentos, y el apoyo a los laboratorios nacionales por medio de incentivos económicos para que los remedios pudieran estar disponibles para la mayoría de la población.


Durante su gestión, se inauguraron casi quinientos nuevos establecimientos sanitarios y hospitales (lista incompleta, cubriendo sólo el periodo 1946-1952)​ como el Hospital de Roque Sáenz Peña, Chaco; Hospital de Jobson-Vera, Santa Fe; Hospital de Pinto, Santiago del Estero; Hospital de Chos Malal; Hospital de Valcheta, Río Negro; el Hospital de Cruz del Eje; y el Instituto de Gastroenterología, Hemoterapia y de Dermatología de Capital Federal. Las estructuras de varios hospitales que comenzó a construir durante su gestión fueron abandonadas tras su alejamiento del Ministerio y nunca fueron habilitadas, muchas fueron derribadas o abandonadas. Como ejemplo de ello, el Elefante Blanco tenía como objetivo ser el hospital más grande de toda Latinoamérica, pero nunca se llegó a cumplir, ya que, luego de que Carrillo dejara el Ministerio, el edificio quedó abandonado. Similar fue el destino de la ampliación del Hospital Borda, que se dejó sin uso​ hasta 2004, año en que se la demolió. Carrillo aumentó el número de camas existentes en el país, de 66.300 en 1946 a 132.000 en 1954.


Llevó adelante una campaña para erradicar el paludismo o malaria, dirigida por los doctores Carlos Alberto Alvarado y Héctor Argentino Coll; la enfermedad se consideró erradicada en solo dos años. Hizo desaparecer prácticamente la sífilis y las enfermedades venéreas. Disminuyó el índice de mortalidad por tuberculosis de 130 por 100.000 a 36 por 100.000.​ Terminó con epidemias como el tifus y la brucelosis. En tanto que la mortalidad infantil bajó del 90 por mil en 1943 al 56 por mil en 1955.


Carteándose con el estadounidense Norbert Wiener, el llamado "creador de la cibernética", Carrillo la aplicó al arte de gobernar con el nombre de cibernología, creando un Instituto de Cibernología o Planeamiento estratégico en 1951.


En 1954, Perón le exigió la renuncia a Ramón Carrillo, tanto debido al enfrentamiento que él sostenía con el vicepresidente Alberto Teisaire —por ser este último masónico y anticatólico—, como principalmente por todas las críticas que Carrillo le hacía al peronismo en general, cuyo ideólogo principal era nada menos que Perón. Entre ellas, Carrillo exigía al peronismo una mayor «apertura política», que terminara con la «propaganda reiterativa», un «replanteo de la política educativa» y que se terminara con la «falta de imaginación» de la Secretaría de Prensa y Difusión, la cual era dirigida por Raúl Apold. Tras ello, el Dr. Carrillo debió exiliarse.


Exilio, actividad posterior y fallecimiento


El 15 de octubre de 1954, Carrillo se embarcó en la motonave «Evita» rumbo a Nueva York. Allí dio una serie de conferencias en la Universidad de Harvard y visitó varios laboratorios, pero comenzó a enfrentar dificultades económicas, ya que debió exiliarse sin recibir ninguna ayuda del gobierno peronista. A raíz de su progresiva enfermedad, en el país del norte se sometió a un intenso tratamiento con el cual logró algunas mejorías transitorias. Debido a que la vida en Nueva York se le hizo demasiado onerosa, Carrillo consiguió un empleo en la empresa norteamericana Hanna Mineralization & Co., la cual tenía una explotación en Brasil, a 150 kilómetros de Belem Do Pará.


El 1 de noviembre de 1955 llegó a Brasil, y desde el primer momento se vinculó con el hospital de la universidad local de Belem Do Pará, el llamado Santa Casa de Misericórdia do Pará, sin darse a conocer. Sin embargo, en el hospital le dijeron que no podían emplearlo como médico, a lo que él le respondió que solo deseaba colaborar. Allí conoció a un joven médico, el doctor Jourdy, quien se convirtió en su amigo y discípulo. Los avanzados conocimientos que Jourdy recibió de Carrillo llamaron la atención de los profesionales del hospital. Por esta razón, sus autoridades pidieron informes a Río de Janeiro sobre el doctor Carrillo, a través de las cuales se enteraron de su actuación científica y política. Desde ese momento, Carrillo fue llamado para importantes consultas, exponer en conferencias y dar clases en el Hospital de Aeronáutica de Belém y en la Santa Casa de Misericórdia.


Pese a su actividad en Belem Do Pará, en marzo de 1956, Carrillo le anunció a su esposa que le quedan nueve meses de vida, luego de analizar un examen médico que se había realizado. Su pronóstico fue acertado: el 28 de noviembre de 1956 el doctor Ramón Carrillo sufrió un accidente cerebrovascular y fue internado en el Hospital de Aeronáutica, donde finalmente falleció el 20 de diciembre de 1956 a las 7 de la mañana.


Aportes científicos


Carrillo aportó nuevas técnicas de diagnóstico neurológico (yodoventriculografía; tomografía, que por carencia en la época de medios electrónicos no pudo integrar la computación, pero fue precursora de lo que hoy se conoce como tomografía computada; su combinación con el electroencefalograma, llamada tomoencefalografía). También durante esos quince años investigó las herniaciones del cerebro que ocurren en sus cisternas (hernias cisternales) y los síndromes que ocurren tras una conmoción o traumatismo cerrado cerebral (síndromes postconmocionales); descubrió la enfermedad de Carrillo o papilitis aguda epidémica; describió las esclerosis cerebrales durante cuya investigación realizó numerosos trasplantes de cerebro vivo entre conejos, y reclasificó histológicamente los tumores cerebrales y las inflamaciones de la envoltura más íntima del cerebro (aracnoides), inflamaciones llamadas aracnoiditis.


También propuso una "Clasificación de las enfermedades mentales" que fue empleada antes de los DSM. En 1942, a sus treinta y seis años de edad, ganó por concurso el cargo de Profesor Titular de Neurocirugía de la Universidad de Buenos Aires.


Legado


Numerosos autores coinciden en que el legado más importante que dejó el Dr. Carrillo fueron las ideas, principios y fundamentos que acompañaron este accionar.


"Los problemas de la Medicina como rama del Estado, no pueden resolverse si la política sanitaria no está respaldada por una política social. Del mismo modo que no puede haber una política social sin una economía organizada en beneficio de la mayoría." "Solo sirven las conquistas científicas sobre la salud si éstas son accesibles al pueblo."

Estas fueron algunas de las frases que describen a un hombre capaz de abandonar su admirable carrera científica, reconocida a nivel internacional, para entregarse de lleno a las necesidades concretas de su gente.


Fue amigo del médico argentino Orlando Canavesio (1915-1957) con quien crearon el Instituto de Psicopatología Aplicada (hoy Hospital Ameghino) y llevaron a cabo estudios con psíquicos y radiestesistas.


Dice Ordóñez:

"Murió a los cincuenta años, pobre, enfermo y exiliado en Belem do Pará, ciudad del norte del Brasil, el 20 de diciembre de 1956. Quizás pensando, como lo hizo el gran libertador Simón Bolívar, que había arado en el mar... Quizás una de sus frases más célebres nos indique que aún su obra está inconclusa: 'Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas.' "


Reconocimientos


Su figura y su obra fueron reconocidas más tarde por el presidente de facto antiperonista General Alejandro Agustín Lanusse, quien gestionó la repatriación de sus restos en 1972. En dicha etapa, Carrillo fue reconocido como mentor y ejecutor de un Plan Sanitario cuidadosamente diseñado y ejecutado, impartiéndose su nombre a numerosos hospitales e instituciones argentinas vinculadas a la salud pública.


jueves, 16 de marzo de 2023

Se cumplen 70 años del esta carta de Perón al chileno General Ibáñez.

 



Carta al Gral. Ibáñez 16 de marzo de 1953 


Escrito por Juan Domingo Perón. 


Buenos Aires, 16 de marzo de 1953.


Al Excmo. Señor Presidente de Chile General don Carlos Ibáñez del Campo


Santiago de Chile


Mi querido amigo:


Muchas veces, alejándose se domina mejor un panorama. Por ello me atrevo a hacerle llegar algunas impresiones personales por si ellas pueden servirle de algo. Mi deseo de colaboración sincera y leal me impulsa a ello. Su indulgencia justificará todo ese deseo.


Cuando en 1946 me hice cargo del gobierno, me encontré con un panorama similar al suyo que me planteó el primer dilema: debía elegir entre el pueblo o las fuerzas internas y externas de explotación. Si trabajaba para el pueblo, debía enfrentar la lucha con los políticos, la oligarquía y el imperialismo explotador. Si me inclinaba, en cambio, por estas últimas, debería enfrentar muchos escollos, era probable que finalmente chocara con los dos, resultando así peor el remedio que la enfermedad.


Yo me decidí por el pueblo abiertamente y comencé filialmente a servirlo con medidas eficaces de gobierno, algunas espectaculares. El resultado no se hizo esperar. En poco tiempo conté con un predicamento popular tal, que toda resistencia quedó anulada, ya proviniese de la oligarquía, de los políticos o del imperialismo que actuaba debido a ellos. Con ese éxito y esa base di vuelta al país, tomé el gobierno integral y realicé una reforma total.


Sin el apoyo popular no podría haber hecho nada. Sin las medidas de gobierno en su beneficio, no habría contado nunca con el favor popular. El pueblo satisfecho por la obra de gobierno, abandonó a los políticos y una legión de hombres nuevos encuadraron en enorme masa, conduciéndolo hacia los nuevos postulados.


Fiel al viejo aforismo militar, yo preferí equivocarme en la elección de los medios que permanece inactiva. Me puse febrilmente a hacer. Todo lo demás se fue ordenando en el camino. Hoy hemos sometido a los políticos, aniquilando a la oligarquía o dominando al imperialismo en cuanto gravitan entre nosotros. Recién podemos decir que somos dueños de nuestro destino.


Con la experiencia de estos hechos, analizo el panorama chileno; Usted está allí enfrentando el mismo problema. La esperanza del pueblo lo hizo Presidente. Su responsabilidad es enorme. Su acción lo hará el verdadero líder de ese pueblo. Hay todavía muchos indecisos porque desean ver realidades antes de decidirse. Usted, mi querido amigo debe actuar sin demora y decididamente. El triunfo será suyo. Al servicio del pueblo uno se agranda cada día.


Su pueblo está preparado para todo. Sólo le falta el hombre. La providencia ha pensado en Usted. No debe tener la menor duda que la oligarquía, los políticos vendepatria y el imperialismo serán sus enemigos. Para vencerlos Usted necesita al pueblo y al pueblo se lo gana de una sola manera: luchando lealmente por él. Dé al pueblo, especialmente a los trabajadores, todo lo que pueda. Cuando a Usted le parezca que les da mucho, dele más. Verá el efecto. Todos tratarán de asustarlo con el fantasma de la economía. Es todo mentira. Nada hay. más elástico que esa economía que todos temen tanto porque no la conocen.


Es increíble hasta dónde puede irse en ese camino, hasta capitalizar políticamente a la masa popular. Una vez en posesión de ella, Usted no tendrá problema y el gobierno es una cosa sencilla. Sin ellos, en cambio, gobernar es una suerte de equilibrio en la cuerda floja.


Yo veo en Chile la acción abierta de la oposición, ayudada y financiada desde el extranjero. Entre los dos vandos -liberal pro-yanqui y radical marxista no hay diferencias apreciables, pues ambos, a la larga, serán los adversarios del Ibañismo. Muchos "acercados" son en el fondo opositores. Yo también los tuve aquí al comienzo.


Las masas populares abandonadas siguen a caudillos; pero, tan pronto se ven protegidas por el gobernante los abandonan y apoyan al gobierno. Este es un fenómeno natural. Hay que copar la masa y para ello hay un sólo camino: la justicia social. Que, a la vez satisface al pueblo y a la propia conciencia.


Créame, querido amigo, que sin esa acción previa todo le será difícil de realizar. Cada día que pasa la opinión le va volcando sectores en contra. No les dé tiempo. No sea yunque, sea martillo. Tome la iniciativa y con la libertad de acción en su poder será invencible. Los políticos actuarán en la trastienda. Si uno los deja lo llevan insensiblemente a ese campo y allí ellos son fuertes. . Hay que llevar la lucha a la calle, allí no valen nada y se someten pronto.


Ya han comenzado la "lucha de guerrillas" en los diarios y de rumores en los sectores propios. No tarde y llévelos a la batalla campal. Allí serán derrotados, porque si hacen guerra de guerrillas, es porque no están en fuerza ni disposición para una lucha decisiva.


Desde el gobierno es fácil, porque uno les da batalla mediante medidas de gobierno que beneficien al pueblo, matando así "los pájaros de un tiro".


Si he de serle franco, como siempre lo seré con Usted, debo decirle de soldado a soldado, que su pueblo comienza a dudar. No espere más para tomar algunas medidas, lo más espectaculares posibles, en beneficio del pueblo. Ello decidirá esta primera parte de la lucha. Mayores salarios y abaratamiento de la vida. Debe ser la consigna y yo en su lugar lanzaría al gobierno a la batalla por estos objetivos; medidas y arbitrios para conseguirlo, sobran. El solo anuncio le dará la victoria, pues los primeros días serán de protesta de los especuladores, pero luego, cuando el pueblo apoye al gobierno, será una avalancha incontenible. No tema a los agoreros de la economía; generalmentea esos los pagan para agitar el fantasma. Este, como todos los fantasmas, desaparece con la luz del sol, que no tarda en borrar las tinieblas de la duda.


En estos momentos, en Chile, observo el proceso de las pequeñas cosas. Rumores y especies malévolamente lanzados en los círculos políticos, militares y populares para desprestigiar al gobierno y a sus hombres y mujeres. Un golpe maestro del gobierno sería terminar con todo eso, mediante algo espectacu­lar como lo que antes mencioné. Si no la lucha se circunscribirá a pequeñas cosas, en la que los políticos son verdaderos maes­tros, de la intriga y de la calumnia.


En la política (que es una lucha), como en la guerra, el conductor, como decía Napoleón, nada debe desear más que una batalla; sobre todo cuando se la tiene ganada de antemano. Esa batalla ganada lo resuelve todo.


Creo que también la lucha impone que sea breve. Comando al servicio del comandante. Pero la decisión de esta batalla está en la conducción personal directa mediante buenos organismos de ejecución. Yo me desenvolví en los comienzos con pocos hombres leales y eminentemente ejecutivos. Vale más uno que quiera hacer que muchos capaces solamente de concebir, cómo que da más trabajo al diablo un justo, que un millón de creyen­tes inoperantes.


Creo, asimismo que, referente a nuestro convenio, debemos tomar medidas similares. Realizar todo lo que directamente podamos sin esperar más. Designar ya mismo comisiones de estudio y avanzar con ellas aún cuando no sea sino para no "dejar enfriar el asunto" y mantener latente el interés despertado.


Dar amplia publicidad allí y acá a todo lo referente a este asunto en forma de demostrar todos los días cómo avanza en su realización.


Quizás el asunto de internación de ganado podría iniciarse rápidamente en forma de presentar allí una abundante provisión a precios rebajados. Sería de un efecto excelente. Por las cuentas no debe preocuparse, pues los efectos políticos buscados son superiores a toda otra consideración. Pagamos a medias, si es preciso...


En esto, mi general, deseamos servirlo de la mejor manera. Usted dirá qué debemos hacer. Si a Usted le parece mandamos comisiones nuestras a ésa, o vienen comisiones chilenas aquí. En fin, Usted dirá.


Dos instrucciones a mi Embajada para que proceda sin demora.


Mi general: he tratado de volcar mis inquietudes al amigo. Tal cual las pienso y las siento. Si he sido impertinente le ruego que me disculpe. El gran cariño que le profeso me ha inducido a escribirle como a un hermano. Si pudiera Usted penetrar mis verdaderos sentimientos, justificaría los excesos, de éstas, mis sinceras palabras. Espero sus órdenes, y hasta entonces reciba un gran abrazo.


Firmado: Juan Perón

lunes, 8 de noviembre de 2021

Se cumplen 58 años de estas líneas de Perón a José Alonso: "el que realiza debe vencer la falta de grandeza de los hombres que suele ser inaudita."

 Carta al Sr. Don José Alonso 8 de noviembre de 1963



Escrito por Juan Domingo Perón. 


Madrid, 8 de noviembre de 1963.


Señor Don José Alonso


Buenos Aires.


Mi querido amigo:


El compañero Cavalli me entregó su carta. Le agradezco su recuerdo y su saludo que retribuyo con el afecto de siempre.


Veo por lo que me dice que está un poco "cabrero" con Algarbe, pero no debe dar importancia al asunto porque no la tiene y tenga la absoluta seguridad de que en el futuro cualquier cosa que llegue por Algarbe no tendrá dificultades.


Entiendo que Usted está allí en el turbión de la lucha, centro del agitado remolino de las pasiones y de las actitudes más diversas, pero debe pensar sólo en los objetivos porque todo tenderá a desviarlo y si Usted cede, estará perdido. No creo que deba repetirle una vez más mi absoluta confianza no sólo en su lealtad a nuestros principios sino también en su capacidad para llevarlos adelante en la mejor forma.


Es natural y lógico que la lucha no sea unilateralmente con el enemigo, porque las pasiones y la ambición están también a nuestro lado, pero cuando uno se propone una cosa y se decide a realizarla es menester superar la pequeñez de los que comprenden o la infamia de los que comprenden demasiado. Cuando uno tiene un plan en marcha ha de pensar que la obra de arte no está en su concepción sino en su ejecución, porque la mente que concibe sólo tiene que vencer dificultades y el que realiza debe vencer la falta de grandeza de los hombres que suele ser inaudita.


He hablado largamente con Cavalli y los compañeros de "las 62" y la C.G.T. que me han visitado y ellos podrán informarle de viva voz cuanto hemos tratado. No se caliente y ¡adelante!


La falta de tiempo, pues me tiene a los saltos, no me permite escribirle una larga carta; pero estos muchachos que han estado conmigo varios días le podrán decir mejor lo que interesa. Sólo deseo insistir en la necesidad de mantener la calma y seguir adelante con la firme voluntad de vencer. Usted tiene su misión y su responsabilidad. Lo justo es que las defienda como Usted cree que debe hacerlo porque para eso está en el cargo. La voluntad y la perseverancia es la parte sustancial en toda realización.


Muchos saludos nuestros para su Señora. A Hugo del Carril le he mandado una autorización para el bautismo de la Nena y le ruego a Usted que me represente en el padrinazgo. Muchas gracias.


Un gran abrazo.


Firmado: Juan D. Perón.


viernes, 1 de mayo de 2020

Hace 65 años Perón le hablaba a la juventud en el Congreso de la Nación





Perón, Mensaje ante el Honorable Congreso de la Nación. Dedicado a la Juventud
AL INAUGURAR EL 89 PERIODO ORDINARIO DE SESIONES DEL H. CONGRESO
NACIONAL
CONCEPTOS DOCTRINARIOS

"Señores:
Cada primero de mayo este Mensaje inaugural tiene destinatario; suelo elegirlo entre los valores esenciales de la República.
El Mensaje de 1950 tiene como destinatario el Gran Capitán de los Andes.
Otros fueron dedicados al Pueblo, a la Bandera de la Patria, a la Comunidad Organizada...
Este mensaje de 1955 ha de confrontar los principios de nuestra Doctrina con las realidades
de nuestra acción para señalar después la ruta del porvenir en cada uno de aquellos
principios; este Mensaje de 1955, tendido hacia un futuro en el que habrán de realizarse
todos los sueños de nuestras vigilias, no podría tener otro destinatario que la nueva
generación...¡la juventud de la Nueva Argentina!
Con el permiso de Vuestra Honorabilidad y por vuestro digno intermedio, dedico este
Mensaje a la juventud de nuestro Pueblo.
En 1943 declaré que en esta tierra "los niños eran los únicos privilegiados".
Aquello no era una simple frase literaria...Decir que los niños eran los únicos privilegiados bajo el sol de nuestra tierra era declarar caducos todos los demás privilegios que oprimían
el alma de nuestro Pueblo. ¡Y era, lógicamente, declararles la guerra!
Los niños que en 1943 recibieron cariñosamente mi declaración de privilegios...son hoy –doce años después- los muchachos y muchachas de la nueva juventud argentina.
Ellos han visto todavía nuestro enfrentamiento final con el último privilegio que pretendía
atar a sus cadenas la libertad de nuestro Pueblo...
Ellos no olvidarán jamás lo que cuesta esta clase de enfrentamientos.
Ellos han sido las víctimas inocentes de la reacción antipopular, y han sabido ponerse de
pié para defender el ideal, doce años soñado y doce años sufrido, de esta Nueva Argentina bajo cuyo cielo ya no existen "entenados".
La juventud de 1955 sabe que el único privilegio reconocido, respetado y realizado por
nosotros fue recibido por ella, como bandera de la niñez argentina, siempre olvidada hasta nuestra Revolución; pero sabe también que el privilegio recibido importa el ejercicio de responsabilidades que son irrenunciables.
Por eso dedico este Mensaje a la primera niñez privilegiada en 1943...que es ahora juventud dignificada y optimista, capaz de realizar cualquier empresa, cuanto más heroica mejor...
Y al dedicárselo me permito recordar a todos los muchachos y muchachas de 1955 que en cada uno de ellos reside la Patria futura.
Creo en ellos. Miran hacia delante y hacia arriba. Ven la altura de mi "empresa"...y la claridad de "mi divisa" porque en los ojos limpios les brilla el alma despojada de la soberbia que enceguece a los hombres maduros.
Ellos verán la Argentina del año 2000. Ellos verán en su plenitud la felicidad de nuestro
Pueblo y la grandeza nacional.
Ellos serán los artífices elegidos para coronar la unión de los Pueblos Americanos porque el signo de América señalará, para toda la humanidad, el comienzo del tercer milenio en el calendario cristiano de la historia.
Ellos realizarán todas nuestras esperanzas...todos nuestros sueños ¡y también nuestras utopías!
A ellos, que son el porvenir, les corresponde en justicia, pues, este Mensaje, que tiene la noble pretensión de señalar los caminos por donde el Pueblo podrá alcanzar la cumbre de su más alto destino.
Debo advertirles, por la experiencia de mi vida, que todos los caminos que llevan a la cumbre son duros y difíciles.
Es necesario ascender con el más absoluto equilibrio entre la inteligencia, el corazón y el cuerpo, cuya materia sustenta la armonía entre las ideas y los sentimientos.
El exceso de "entusiasmo" de los grandes corazones frecuentemente confunde la inteligencia. Cuando se "siente" demasiado, se deja de pensar...
Cuando se piensa mucho, la lógica de la razón enfría hasta congelar los sentimientos...
Por eso debemos evitar la imperfección de la unilateralidad y buscar que la inteligencia se sustente en un cuerpo sano y fuerte, que vendrá a ser como el mástil enhiesto en donde flamearán al tope las grandes ideas y los grandes sentimientos.
Confío plenamente que la juventud de 1955 realizará con éxito la empresa de su ascensión hacia la Patria futura.
Tiene todas las condiciones para alcanzar el éxito. Está construyendo desde ahora la victoria de mañana.
A nosotros nos queda la íntima satisfacción de haberles señalado la cumbre y sus caminos...y nos queda el gozo anticipado de haberles entregado nuestra propia bandera.
Sin egoísmos, para que ellos la claven en la cumbre del destino nacional y la dejen allí, flameando entre la tierra y el cielo".

martes, 17 de diciembre de 2019

Hace 162 años el General Mansilla luchaba contra unitarios, brasileños e ingleses en La batalla del Paso del Tonelero

General Mansilla



La batalla del Paso del Tonelero tuvo lugar el 17 de diciembre de 1851, cuando el general Lucio Norberto Mansilla atacó a siete barcos brasileños que remontaban el río Paraná, en el Paso del Tonelero, frente al paraje llamado El Tonelero, Partido de Ramallo, provincia de Buenos Aires.

Se trataba de una división del Brasil que iba a reunirse con el ejército que preparaba el general Justo José de Urquiza para derrocar a Juan Manuel de Rosas.

Fue la primera batalla naval de las naciones participantes en las que se utilizaron buques de guerra a vapor.


Antecedentes
Por el tratado del 21 de noviembre entre el Brasil (en guerra con la Confederación Argentina) y Justo José de Urquiza, las fuerzas aliadas se dividirían en dos: el Ejército Grande con las tropas de Urquiza, más una división brasileña al mando de aquél, invadiría desde el lado de Entre Ríos. El resto del ejército brasilero, al mando del duque de Caxias, permanecería en Colonia del Sacramento, dispuesto a pasar el río y tomar entre dos fuegos a las tropas que Juan Manuel de Rosas preparaba en Santos Lugares, si éste se decidiera a salir al encuentro del Ejército Grande.

De igual manera, la escuadra brasileña mandada por el vicealmirante John Pascoe GrenfellNota  dejaría una parte de su escuadra en Colonia amenazando y bloqueando Buenos Aires, mientras otra forzaría el Paraná para reforzar las fuerzas de Urquiza en Entre Ríos, buscar un punto de desembarco y trasladar las tropas.

Operaciones
A ese efecto zarpó de Colonia del Sacramento hacia Diamante una división brasilera de tres batallones, al mando del brigadier Manuel Marquez de Souza, Vizconde de Porto Alegre, en siete buques de guerra (cuatro vapores y tres buques de vela) bajo el comando del vicealmirante Grenfell.



La escuadra brasileña estaba formada por los navíos:

fragata a vapor Dom Afonso, comandado por el capitán de fragata Jesuíno Lamego Costa (futuro Barón de Laguna), 2 piezas de 68 y 4 de a 32
corbeta a vapor Dom Pedro II comandado por el capitán Joaquim Raimundo de Lamara, 2 piezas de 68 y 4 de a 32
corbeta a vapor Recife comandado por el capitán Antônio Francisco da Paixão, 2 culebrinas de 30 y 2 carronadas de 30
vapor Dom Pedro comandado por el capitán Vitório José Barbosa de Lomba
corbeta Dona Francisca comandado por el capitán de Mar y Guerra William Parker, de 640 tn
corbeta União comandado por el capitán Francisco Vieira da Rocha
bergantín Calíope comandado por el teniente Francisco Cordeiro Torres e Alvim
Sobre la margen derecha de una vuelta del río Paraná, conocida como el Paso del Tonelero, en Ramallo, una batería al mando del general Lucio Norberto Mansilla esperó a la escuadra en las alturas de la barranca Acevedo. En ese punto el río tiene un canal que pasa a tiro de fusil de las barrancas.

Mansilla contaba con unas dieciséis piezas de artillería y unos 2000 hombres; las tropas de infantería se distribuyeron en pelotones y algunas se parapetaron tras prominencias y zanjones.

Al presentarse la escuadra brasileña, se inició un duelo de artillería entre éstas y las tropas de Mansilla; durante cincuenta y cinco minutos se intercambiaron alrededor de 500 balas por lado, más fuego de fusilería.

Tres futuros generales argentinos, Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento y Wenceslao Paunero se encontraban con la flota brasileña en el buque insignia, el vapor Dom Afonso.Nota

Según Sarmiento:

hubo tres muertos, dos heridos, y cinco balas metidas en los cascos. Mansilla había preparado una batería de balas rojas que no incendiaron sino unos malos sacos de fariña y arpillera de a bordo, que fue apagada en el instante.

Según otras fuentes,Nota  la escuadra tuvo serios daños en cuatro de sus naves. El parte de Mansilla a Rosas lo da a entender, mientras que el del vicealmirante Grenfell apenas menciona las disposiciones tomadas y el paso efectuado.

Las fuerzas brasileñas forzaron el paso y fueron a reforzar al ejército que organizaba el general Justo José de Urquiza en la Provincia de Entre Ríos para combatir contra Juan Manuel de Rosas.

Tras la batalla, el general Mansilla abandonó los acantonamientos de Ramallo, dejando clavados los cañones que guarnecían El Tonelero. Los días 23 y 24 de diciembre, el Ejército Grande cruzó el Paraná; en febrero del año siguiente, éste habría de protagonizar la Batalla de Caseros

martes, 12 de noviembre de 2019

Perón le escribía, con maestría, a Rogelio Frigerio hace 56 años.




Carta al Sr. D. Rogelio Frigerio 12 de noviembre de 1963

Escrito por Juan Domingo Perón.

Madrid, 12 de noviembre de 1963.

Señor D. Rogelio Frigerio

Mi querido amigo:

He recibido su carta del 30 de octubre ppdo., y comparto los interesantes conceptos en ella contenidos, como asimismo en el del "Pensamiento de la UCRI" que me adjunta.

Si queremos alguna solución para el futuro será menester que nos pongamos en claro objetivamente sobre el desenvolvimiento que van teniendo los sucesos provocados por los "chimpancés" en el lapso de su corta pero mala actuación. La lucha anecdótica de todos los días no les permite ver la verdadera lucha y mientras algunas facciones políticas se encuentran empeñadas en hallar la forma de hacer trampa en las elecciones, los verdaderos beligerantes estudian minuciosamente la forma de devorarlos; y mientras algunos pigmeos de la política juegan a la guerra o al gobierno, el país se sigue hundiendo en la abyección y el desprestigio, como si contra la nacionalidad y la Patria se hubieran conjurado todos los histriones de la ambición y el interés, disfrazados de "estadistas" y de "soldados".

Lo más doloroso de la tragedia argentina es la falta de grandeza de algunos de sus protagonistas para comprenderla y para sobreponerse a sus pasiones y a sus intereses. Por eso hace siete años que el país se debate en una lucha estéril que lo ha llevado al borde mismo del precipicio, en tanto un "cipayismo" casi congénito nos ha ido convirtiendo en una factoría colonial, sin prestigio, sin honor, sin honestidad. El pueblo asiste entre perplejo y desilusionado al trágico espectáculo de su destrucción y su ruina; ha sido privado de sus derechos esenciales y colocado al margen de la vida nacional por los pretendidos "factores de poder" que han provocado y desencadenado la tragedia que vive. Impotente ante la fuerza y la violencia, no ha tenido otro remedio que usar la resistencia pasiva que sumada a los desatinos gubernamentales han conformado la caótica situación que se vive. Se pretende ahora resolver la situación dividiendo al país en réprobos y elegidos, con lo que no se conseguirá más que profundizar el abismo que los separa y preparar futuras tempestades sobre los vientos que se están sembrando.

Por eso veo con dolor y con lástima a los actuales prestidigitadores de la política criolla empeñados en cocinar un guiso de liebre sin liebre, como resulta cuando se quiere insidiosamente forjar una solución política y democrática con la ausencia del pueblo o, lo que es peor, cuando se pretende que éste acepte sus sofismas como buenos o se someta a sus arbitrariedades electorales para llegar a soluciones preconcebidas y a todas luces injustas y forzadas. El "problema argentino" tiene una sola solución que puede conducir a la normalización de la vida cívica, profundamente alterada por procedimientos violentos y arbitrarios: suprimir la violencia y la arbitrariedad y hacer actuar en su lugar el buen sentido, la justicia y la ecuanimidad.

El peronismo, consciente de su responsabilidad y de su fuerza, no puede seguir aceptando la comedia ni tolerando a sus comediantes. Ha esperado hasta el 15 de noviembre, pero no está dispuesto a seguir esperando el cumplimiento de vanas promesas, desvirtuadas todos los días por las declaraciones públicas, aunque reafirmadas por declaraciones privadas. Si el 15 de noviembre no se han aclarado definitivamente las condiciones y eliminado las limitaciones que se anuncian para el peronismo, comenzará de nuevo la guerra que suspendimos hace poco.

Hubiéramos querido llegar legalmente, pero parece que no nos quieren dar esa chance; entonces sólo nos queda llegar como sea. La tarea en los bufetes ha termiando, ahora lucharemos en la calle que es donde somos realmente fuertes. Aunque para nosotros el país ha estado ante toda otra consideración, pensamos que por esa misma razón debemos ahorrarle, aunque sea un día, de estar en las manos de estos "chantapufis". Ya no es posible perder más tiempo sin sacrificar algo de la excelente situación que se presenta. Estamos seguros de que el "gobierno" no aguantará el "sogazo" ni sobrevivirá a su pequeñez y a su ineficacia, porque el golpismo militar está latente como antes, dentro de las propias fuerzas que suponen que lo sostienen.

Esperamos que las fuerzas políticas comprendan la realidad y nos acompañen en la lucha. Las que no lo hagan así perderán mucho de su popularidad, porque la desesperación de la masa y de los demás estamentos nacionales han creado un clima favorable a cualquier cosa que no sea esperar a que estos insensatos nos lleven a una situación peor. Nuestros objetivos están asegurados, todo es cuestión de tiempo y de formas de ejecución. La oligarquía ha arruinado al pueblo y éste está decidido a arruinar a la oligarquía; y cuando se produce semejante enfrentamiento no hay fuerza capaz de desvirturar el curso de la historia. Nadie podrá ya hacer cambiar el rumbo que el pueblo ha tomado, ni siquiera nosotros. Para mí ésta es la situación y éstas son las perspectivas. Se inicia ya una nueva etapa cercana a la decisión y al epilogo de este drama que desde hace siete años vive el pueblo argentino, que mansamente ha soportado las mayores injusticias y arbitrariedades. Pero todo tiene su fin.

Los alegatos han perdido valor ante la realidad de la incertidumbre que se nos ofrece como solución y es lógico que ya nadie aguante nuevas patrañas y mentiras. El 18 de marzo ha sido demasiado elocuente como para que nos hagamos ilusiones con referencia a futuros procederes de mayor grandeza y desprendimiento. Todo cuanto ocurra se justifica ante este monstruoso despojo que se ha cometido con el pueblo y los culpables difícilmente podrán descargarse de esa culpa si antes no prueban su arrepentimiento con hechos que lo justifiquen fehacientemente. Para todos queda aún un camino de salvación, pero es la última oportunidad de tomarlo.

Ustedes deben pensarlo muy bien y tienen también la oportunidad de unir el esfuerzo a nosotros, pero este esfuerzo ha de ser desinteresado y honesto, porque ya no caben conductas aleatorias ante un panorama tan claro. Hoy lo más político es obrar con rectitud y honestidad, porque en la República Argentina ya no queda nadie que no se haya "avivado" lo suficiente. Ha sido mi deber al amigo exponerle las cosas con crudeza, pero con absoluta sinceridad, para que no pueda creerse en el futuro que no he sido honesto en mis manifestaciones y claro en mis pensamientos. Antes de un mes la situación va a ser muy crítica y los que no hayan tomado posiciones oportunamente pueden quedar desplazados de la realidad.

Un gran abrazo.

Firmado: Augusto.

martes, 20 de agosto de 2019

Se cumplen 50 años de esta carta de Perón al doctor Ratti





Carta al Dr. Luis Oscar Ratti 20 de agosto de 1969

Escrito por Juan Domingo Perón.

Madrid, 20 de agosto de 1969

Al Dr. Luis Oscar Ratti

Lobos

Mi querido amigo y paisano:

He recibido su carta del 15 pasado y le agradezco su recuerdo y su saludo que retribuyo con mi mayor afecto, como cumplo también con hacerle llegar el encargo de Isabelita que le manda su más afectuoso saludo y agradecimiento. Le agradezco igualmente las fotografías que me adjunta y que son un buen recuerdo de los placenteros días pasados con los compañeros peronistas en Madrid.

Nuestra reunión en Madrid ha tenido una importancia para mí trascendente: el contacto personal, que no se puede reemplazar con ninguna otra de las formas del trato. Y, aunque en estos momentos, todo parece concentrarse en la Rama Sindical del Movimiento, por las circunstancias mismas del proble­a gremial, es preciso recordar la importancia que tiene también la organización de la Rama Política del mismo. Si según la peregrina idea de la dictadura, comienza el "tiempo social", es de esperar que a éste le siga el "tiempo político" y, en consecuencia, deberemos ir preparando el instrumento para hacer frente a las circunstancias con las herramientas apropiadas.

Todos los informes que recibo dan "por muerta" a la dictadura, pero yo creo que aún queda "el rabo por desollar". La existencia de un repudio general no es suficiente para tumbarla porque, precisamente, el enfrentamiento de liberales y y nacionalistas, ambos con intenciones si no claras, por lo menos intuibles, es lo que mantiene a Onganía en equilibrio inestable. El Ejército, que yo conozco bien en su actitud frente al golpe de estado, es fácil de apreciar: el 20 % está por el golpe gorila (ahora llamado liberal); otro 20 % está en la línea nacionalista y es proclive también al golpe, pero con otra orientación. El 60 % restante de los jefes y oficiales son como la bosta de paloma y se manifiestan "legalistas": ellos están con el Go­bierno mientras el Gobierno dure; cuando se incline la balanza para otro lado estarán con el que gane. Esa es casi una tradición militar...

Es indudable que el Pueblo está sublevado, como lo hemos visto en las grandes ciudades el 29 y 30 de mayo pasado; pero desgraciadamente carece por ahora de una fuerza decidida y efectiva que pueda hacer frente a la lucha armada que, por lo menos para una "demostración", es indispensable. La persistencia en una actitud popular como la actual puede ser la mejor preparación para futuros acontecimientos como los que todos anhelamos, pero aun es preciso que algo de las fuerzas militares se decidan.

Los dos bandos actuales parecen ya conformados: de un lado el grupo gorila, con pocas fuerzas civiles, con un sector del Ejército que obedece a Lanusse, con la Marina y sectores policiales y de Gendarmería. Del otro, las fuerzas populares casi con unanimidad, partes del Ejército, de la policía y gendarmería. Un tercer bando: el de Onganía, que cuenta con el Poder (relativamente), con un sector de Ejército, si no decidido, por lo menos obligado y con los restos interesados en no caer, por las consecuencias que le acarrearía la caída en estas circunstancias.

Es precisamente esta situación de equilibrio entre unos y otros lo que mantiene a Onganía. Todos queremos que se vaya, pero tememos a lo que ha de venir y, mientras tratamos de preparar las mejores condiciones a la sucesión, el tiempo pasa. Y, aunque es indudable que el tiempo trabaja en favor nuestro, todo dependerá de cómo evoluciona la situación antes de fin de año. Según mis informaciones, parece que el grupo gorila, en el que se alinean los tres Comandantes en Jefe, ante el peligro que presienten, están pensando en constituir un triunvirato que haría de Junta Revolucionaria, que nombraría a un Primer Ministro que se encargara del Gobierno. A ello responderían las "Declaraciones de Lanusse" de que no piensa dejar su cargo, ni tiene otra aspiración que ocuparlo.

Nuestros amigos Coroneles dijeron muchas veces que necesitaban un clima propicio: ahora que lo tienen parece que empiezan los "infartos". Yo no veo nada serio en todo ésto y aunque las circunstancias son propicias desde todo punto de vista, falta el hombre que sea capaz de aprovecharlas. Nosotros nunca hemos tenido una mejor oportunidad pero, la oportunidad es sólo la mitad del éxito, la otra mitad debemos ponerla nosotros mismos. Por éso creo que la mejor conducta a seguir por el Peronismo, es organizarse, unirse y mantenerse en la lucha sin dispersar las fuerzas. Con ello y solamente con ello podremos ser más fuertes en el momento y en el lugar en que se produzca la decisión. Las instrucciones impartidas a la conducción táctica del Movimiento han sido en ese sentido.

Es claro que, mientras se ruega a Dios, hay que dar con el palo, como reza en el viejo adagio. Para ello debemos aprovechar el "tiempo social" con nuestras organizaciones sindicales de la Rama Sindical, teniendo en cuenta que han de iniciarse de nuevo las "paritarias" en septiembre, según lo ha anunciado la dictadura. Hay que imaginarse lo que serán 400 paritarias funcionando, en una situación en que la economía no permite nada, sin peligro de desequilibrarlo todo, en un Estado ya afectado de un terrible desequilibrio. Francamente, no quisiera encontrarme en la piel de los que tienen que enfrentar esta situación. Pero, en tan aciaga coyuntura, nosotros deberemos agitar el ambiente sindical y para éllo ya está trabajando la conducción, especialmente desde las "62 Organizaciones". Si se llega en septiembre a un clima propicio, no sólo las paritarias tendrán ventajas, sino que es muy posible que la dictadura haga crisis por impotencia y pérdida de cohesión.

En fin, pienso que la situación es propicia, a condición de poder contar en su momento con algo de fuerzas armadas que puedan dar a Onganía, aunque sea un pequeño empujoncito. No creo que nadie pelee por Lanusse, por Onganía, de manera que, con poco se puede hacer mucho, si se cuenta con decisión y energía en el momento oportuno. Si nada de ésto se puede lograr en su tiempo, no tendremos más remedio que seguir esperando a que todo se caiga solo, como es probable que suceda.

Mi querido Doctor y amigo: ésto es lo que más que nada intuyo de una situación que, por estar a más de quince mil kilómetros de distancia, no puedo dominar sino en sus aspectos más generales. Ustedes allí, junto al fuego, han de sentir mejor el calor que produce. Por eso es que trato de meterme lo menos posible; no sea que mis consejos por mala o deficiente información puedan ser perjudiciales.

En este momento, la visita dé Paladino me ha traído impresiones más completas pero, no me han hecho por eso cambiar de manera de pensar al respecto. Así que he aprovechado el verano para simular vacaciones (que no necesito) para poder trabajar un poco en otras cosas personales. Hay que pasar unos días en la costa del mar porque hay que satisfacer los deseos de la Señora. A mí el mar y el sol me "revientan": he sido oficial de infantería y durante veinte años he dado instrucción al rayo del sol de la mañana a la noche. Se imaginará que estoy de sol hasta la coronilla. Afortunadamente no siento mucho el peso de los 73 que llevo sobre mis espaldas y aunque parezca mentira, podría ponerme un letrero como los viejos colectivos de Buenos Aires: "Hasta Corro".

España sigue como siempre: en agosto todo el mundo se va de vacaciones, hasta el Gobieqio, y muchos aprovechan para asegurar que por éso se está tranquilo en agosto. La situación en Europa sigue un tanto agitada, más que nada, para no perder la costumbre. Francia no ha tenido más remedio que devaluar su moneda y hay que ver lo que ésto representa para cada francés (con los sórdidos que son). Rusia se las enfrenta con China; Checoslovaquia con motivo del aniversario de la ocupación rusa del año pasado; Ulster en Irlanda del Norte destruyéndose por una causa que nadie llega a comprender, en lucha aparentemente religiosa, pero en realidad de verdad como consecuencia de la dual conducta que es habitual de los ingleses. En resumen, como suelen decir los muchachos "aquí todos quieren lola". Es que la paz ya va durando exageradamente... Los árabes y los judíos, para no ser menos, se van empeñando lentamente en una guerra de desgaste; en tanto los esfuerzos de Nixon por terminar con la guerra del Vietnam dan como resultado la intensificación de la lucha.

Con todo lo que pasa en la Argentina, es un juego de niño al lado de lo que comienza a pasar en el mundo belicista de estos pagos. Hasta Italia que nunca ha tenido inclinaciones guerreras, se encuentra agitada violentamente, hasta el punto de no poder formar gobierno sino recurriendo a los que llaman "monocolor" y otros "minigobierno" y ya suenan posibilidades de un golpe militar: no saben lo que les espera.

Bueno querido Doctor: creo que la lata es demasiado grande. No deje de transmitir mis más afectuosos saludos a todos los suyos, tanto de mi parte como de Isabelita. Asimismo a todos los compañeros de Lobos. Le adjunto una pequeña apreciación que irá en la Revista "Las Bases" de este mes, dirigida un poco a la juventud.

Un gran abrazo

Firmado: Juan Perón